La crisis del sistema de salud en Colombia sigue generando preocupación, especialmente por las dificultades que han denunciado pacientes para acceder a medicamentos en diferentes regiones del país. En medio de este panorama, el sector farmacéutico advierte que el problema no se debe a escasez ni a acaparamiento, sino a los retrasos en los pagos dentro del sistema, que han provocado una creciente deuda con los laboratorios y otros actores de la cadena.
En entrevista con La FM, el presidente ejecutivo de Afidro, Ignacio Gaitán, respondió a las acusaciones que han hecho desde el Gobierno sobre un supuesto acaparamiento de medicamentos por parte de gestores farmacéuticos.
“En Colombia no hay acaparamiento de medicamentos, en Colombia no hay escasez de medicamentos”, afirmó el directivo, al señalar que la mayoría de los productos farmacéuticos están disponibles en el país.
Según explicó, si se revisan los registros del Invima, existe disponibilidad de casi el 100 % de las moléculas, por lo que el problema estaría relacionado con el funcionamiento financiero del sistema de salud.
“Cuando los flujos de los recursos no llegan a los vendedores y a los compradores, evidentemente lo que afecta es la cadena final, que son los pacientes”, aseguró.
De acuerdo con Afidro, la deuda del sistema con la industria farmacéutica ha crecido de forma importante en el último año. La cartera pasó de 3,3 billones de pesos a cerca de 4,75 billones, lo que representa un aumento cercano al 50 %.
Para Gaitán, esta situación refleja que los recursos del sistema no están alcanzando para cubrir las necesidades de atención de los pacientes.
“Hagan de cuenta que uno va a la tienda y fía y fía, pero aquí estamos hablando de la vida de las personas”, señaló.
El dirigente también advirtió que actualmente hay facturas que llevan entre 160 y 190 días sin pagarse, lo que está presionando financieramente a toda la cadena del sistema de salud, incluyendo laboratorios, gestores y prestadores de servicios.
Además, explicó que cerca del 70 % de la deuda corresponde al canal institucional, es decir, medicamentos que hacen parte de los tratamientos cubiertos por la Unidad de Pago por Capitación (UPC).
“El medicamento más costoso siempre es el que no llega a los pacientes”, advirtió.
Otro de los efectos que empieza a verse, según el sector farmacéutico, es el aumento del gasto de bolsillo de los pacientes, quienes en algunos casos deben comprar los medicamentos por su cuenta cuando no los reciben por los canales institucionales.
“La gente está teniendo que gastar más plata de sus propios recursos porque no está encontrando los medicamentos por los canales institucionales”, explicó.
El presidente de Afidro también hizo un llamado a que se reconozca la situación que atraviesa el sistema y se abran espacios de diálogo entre los diferentes actores para buscar soluciones.
“Ya ni siquiera nos estamos pudiendo sentar a conversar; cuando no hay circuitos de diálogo, se afecta la vida de las personas”, concluyó.