La reconstrucción de las zonas afectadas por la emergencia podría tardar hasta cuatro años, según explicó ene La FM Guillermo Herrera Castaño, presidente ejecutivo de CAMACOL, quien señaló que el proceso requerirá la participación de los constructores regionales, las empresas del sector, las entidades financieras, las aseguradoras y otros actores.
Herrera explicó que CAMACOL trabaja desde el primer día en las zonas afectadas, principalmente mediante sus regionales, que han participado en la recuperación de infraestructura, la evaluación de daños en edificaciones y el acompañamiento a los equipos de rescate. El dirigente gremial indicó que estas labores corresponden a la primera etapa de atención y que, de manera paralela, se debe comenzar a preparar la reconstrucción.
El presidente de de la entidad se refirió a las cifras presentadas por el presidente de la República sobre la emergencia. Según esos datos, 10.677 viviendas fueron destruidas, mientras que otras 65.841 resultaron averiadas. Además, se reportaron 127 edificios que colapsaron.
Al sumar las viviendas destruidas y averiadas, Herrera señaló que se llega a una cifra cercana a 76.000 viviendas, cantidad que comparó con el número de viviendas de Tunja. Sin embargo, explicó que la diferencia está en la distribución territorial, debido a que las viviendas afectadas se encuentran repartidas en cientos de municipios y varios departamentos.
“El gran reto no es por el número de unidades, sino sobre todo por su dispersión geográfica”, afirmó Herrera, quien señaló que la intervención deberá coordinar diferentes capacidades para atender los territorios afectados.
¿Quiénes participarán en la reconstrucción de las zonas afectadas?
Para el presidente de CAMACOL, los primeros llamados a participar en la reconstrucción son los constructores regionales, debido a que son quienes conocen los territorios y ya se encuentran trabajando en las zonas afectadas.
Herrera explicó que los constructores de las regiones han sido los primeros en salir a apoyar la emergencia y que su conocimiento del territorio será necesario durante la siguiente etapa. Al mismo tiempo, indicó que los grandes constructores deberán acompañar este proceso y reforzar la capacidad disponible.
“Esto es básicamente un esfuerzo que nunca habíamos enfrentado en el país”, manifestó.
El dirigente gremial sostuvo que el trabajo deberá realizarse a partir de la valoración definitiva de los daños y mediante proyectos que permitan establecer las condiciones de intervención. En ese proceso, dijo, tendrán que participar las distintas empresas de construcción que operan en el país.
Herrera también explicó que desde las regiones se han desplegado equipos técnicos para revisar las edificaciones que permanecen en pie. Estas brigadas están integradas por profesionales y voluntarios relacionados con la ingeniería estructural, la arquitectura y la infraestructura.
Sobre las viviendas que presentan grietas, señaló que no es posible establecer una respuesta general sobre si son seguras para permanecer o ingresar, porque cada inmueble debe ser revisado de manera individual.
“Cada caso tendrá que mirar las condiciones específicas”, sostuvo el presidente de CAMACOL.
Según explicó, los técnicos realizan estas evaluaciones junto con las autoridades locales para determinar las condiciones de las edificaciones y establecer si las personas pueden acceder nuevamente a sus lugares de residencia.
¿Cuánto tiempo puede tardar la reconstrucción?
Guillermo Herrera tomó como referencia la reconstrucción de Armenia para explicar que la recuperación de los municipios afectados puede extenderse durante varios años. Según indicó, el tiempo dependerá del plan que despliegue el Gobierno nacional y de la coordinación entre los diferentes sectores.
“Esto no es una reconstrucción de un año o dos años, esto puede tardar incluso hasta cuatro años”, afirmó durante la entrevista.
El presidente de CAMACOL señaló que la duración del proceso también estará relacionada con la capacidad de coordinación entre el sector público y el privado y con la definición de las fuentes de financiación.
En relación con el aseguramiento, Herrera mencionó un boletín de riesgos de Fasecolda correspondiente a 105 municipios ubicados en siete departamentos afectados. De acuerdo con los datos que citó, existen alrededor de 442.000 riesgos asegurados, correspondientes a edificaciones por un valor de 382 billones de pesos.
De ese universo, cerca de 277.000 corresponden a viviendas de residencia y unas 8.500 a copropiedades. El resto está distribuido entre edificaciones de empresas y del sector público. Herrera aclaró que esos datos corresponden al universo asegurado y que el informe no establece cuáles edificaciones resultaron afectadas por la emergencia.
¿Qué pasará con los programas de vivienda mientras avanza la reconstrucción?
Durante la conversación también se planteó qué ocurrirá con otros instrumentos de la política de vivienda, entre ellos Mi Casa Ya, mientras el Gobierno concentra esfuerzos en la atención de las zonas afectadas.
Herrera señaló que CAMACOL habló con el Gobierno sobre la situación del sector de la construcción de vivienda. Según sus cifras, durante los últimos cuatro años cerca de 400 empresas dejaron de dedicarse a la construcción de vivienda.
También indicó que más de la mitad de las empresas del sector tienen márgenes de rentabilidad inferiores al 2,5 por ciento. A pesar de esta situación, sostuvo que el sector está dispuesto a participar en la reconstrucción y que el proceso requiere la intervención de diferentes actores.
“Aquí todos ponen”, afirmó Herrera al referirse a la participación que deberán tener los constructores, los bancos, las aseguradoras y los industriales.
El presidente de CAMACOL explicó que las aseguradoras podrían participar en la reposición de las edificaciones que estaban aseguradas, mientras que las entidades financieras y otros sectores también tendrían que contribuir al proceso.
Herrera planteó que, inicialmente, los esfuerzos deben concentrarse en la reconstrucción de las zonas afectadas y la recuperación de las familias, para posteriormente avanzar en los demás instrumentos de vivienda.
Además, señaló que las decisiones deberán considerar la situación fiscal que enfrenta el país y la necesidad de establecer mecanismos de financiación para atender la emergencia.
En ese sentido, reiteró que la reconstrucción no será inmediata y que la dispersión de las viviendas afectadas exigirá coordinación entre las autoridades y los diferentes sectores que participen en las obras.
“Primero concentrémonos en la reconstrucción del país”, concluyó Herrera, al explicar que los demás instrumentos de vivienda deberán analizarse mientras avanza la atención de la emergencia.