La pintora colombiana Beatriz González, reconocida por sus creaciones que abordaron las violencias políticas, el duelo y la identidad nacional, falleció en la tarde del viernes 9 de enero.
La noticia fue confirmada por su hijo, Daniel Ripoll, quien dio a conocer que la artista y historiadora murió a los 94 años en Bogotá.
¿Quién fue Beatriz González?
Beatriz González, nacida en Bucaramanga en 1932, fue una de las artistas más reconocidas del arte colombiano contemporáneo y una figura clave en la construcción de la identidad visual del país.
Su trayectoria se destacó por un enfoque que combinó el pop art con la crítica social, abordando temas que van desde la vida cotidiana hasta la historia y los conflictos de Colombia. A lo largo de su carrera, González trabajó con pintura, dibujo, grabado y escultura, desarrollando un lenguaje propio que hizo de su obra un referente para la comprensión del arte moderno en el país.
La noticia de su fallecimiento de la artista, que tenía 94 años, se dio a conocer por parte de su familia. González desarrolló un papel importante como educadora y promotora del arte colombiano, apoyando la formación de nuevas generaciones de artistas y contribuyendo a fortalecer la cultura visual del país. Sus exposiciones se realizaron tanto en Colombia como en importantes museos internacionales, consolidando su posición como una de las voces más influyentes del arte contemporáneo latinoamericano.
¿Cuál es el legado de Beatriz González?
Su obra, que abarca más de cinco décadas, se encuentra presente en museos, colecciones públicas y privadas, y continúa siendo referencia obligada para investigadores, estudiantes y críticos de arte.
González dejó un legado que combina creatividad, reflexión y compromiso social, convirtiéndose en un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta para documentar, cuestionar y resignificar la historia de una nación. Su trayectoria no solo marcó un camino dentro del arte colombiano, sino que también reafirmó el papel del artista como testigo y narrador de la sociedad.
Según la biografía que reposa en la página del Banco de la República, la artista nacida en Bucaramanga fue la tercera hija de Clementina Aranda Mantilla y Valentín González Rangel. De acuerdo con esta misma fuente, en 1956 inició estudios en arquitectura, carrera que decidió suspender, y en 1958 regresó a Bucaramanga, donde trabajó realizando decoraciones para vitrinas y escenografías para desfiles.
Regresó a Bogotá en 1959 para tomar un curso en la Universidad de América sobre “El Renacimiento en Italia”, dictado por Marta Traba. Ese mismo año se matriculó en el programa de Bellas Artes de la Universidad de los Andes, con el interés de convertirse en diseñadora gráfica. Durante su paso por esta institución, habría recibido una importante influencia de artistas y críticos como Juan Antonio Roda, Marta Traba y Ramón de Zubiría.