Lo que prometía ser una noche de fútbol vibrante en el clásico contra Independiente Santa Fe terminó marcado por disturbios en las graderías del estadio El Campín de Bogotá.
Hinchas de Atlético Nacional protagonizaron una batalla campal dentro de su propia tribuna, obligando a la intervención de la Policía y de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO).
Los hechos iniciaron durante el entretiempo del partido, cuando grupos de aficionados verdolagas comenzaron a cruzarse entre diferentes sectores de la tribuna visitante. Testigos describen cómo el desorden se intensificó rápidamente y llevó a que muchos asistentes buscaran refugio ante el avance de la confrontación.
Entre las escenas que circularon en redes sociales se observó a seguidores subiendo por barandas y saltando de un nivel a otro para escapar del foco de la pelea, lo que generó momentos de verdadero pánico entre miembros de la misma hinchada.
Afortunadamente, no se han reportado heridos hasta el cierre de esta edición, según fuentes oficiales.
La intervención del UNDMO fue clave para frenar el caos en las tribunas y evitar que las riñas se extendieran a otros sectores del estadio, donde familias y aficionados neutrales presenciaban el encuentro. La presencia de la fuerza pública permitió que el partido continuara tras varios minutos de pausa.
Autoridades distritales y policiales indicaron que el desorden podría traer sanciones para los grupos de aficionados involucrados, incluyendo la posibilidad de restringir el ingreso en próximos compromisos del club paisa en Bogotá. Esta medida se viene discutiendo en reuniones entre la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad.
Este episodio se suma a la polémica generada por la irregularidad en el partido, que terminó con un triunfo visitante por 1-2 gracias a un doblete de Alfredo Morelos, lo que además intensificó la tensión en las tribunas.
Organizadores del fútbol colombiano, junto con autoridades locales, anunciaron que analizarán protocolos de convivencia y seguridad para los próximos compromisos, con el objetivo de evitar que la violencia vuelva a opacar el espectáculo deportivo en escenarios como El Campín.