Los hermanos Eugenio y Alberto Arismendis estuvieron separados durante 30 años como consecuencia del conflicto armado que padeció el oriente de Caldas y más precisamente el municipio de Norcasia. Gracias a los buenos oficios de La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, Eugenio y Alberto, pudieron volver a abrazarse.
Después de tres décadas llenas de incertidumbre, la distancia y las secuelas del conflicto armado, dos hermanos nacidos en Norcasia, Caldas, lograron reencontrarse en Medellín gracias a un proceso humanitario liderado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). La historia de Eugenio y Alberto Arismendis terminó convirtiéndose en un símbolo de esperanza y persistencia tras 30 años de separación.
La historia de ambos se remonta a la década de los ochenta, cuando las amenazas y los actos violentos de grupos al margen de la ley los obligaron a abandonar su territorio de origen. Aunque años después coincidieron nuevamente en Medellín, una nueva ola de violencia registrada en 2006 terminó separándolos otra vez. Desde entonces, Eugenio perdió completamente el rastro de su hermano Alberto.
Lejos de resignarse, Eugenio inició una búsqueda que se prolongó durante tres décadas. Alberto recorrió las calles, acudió a entidades, y hasta utilizó emisoras radiales para intentar encontrar alguna pista. Pese a que muchas personas le aseguraban que probablemente Alberto había muerto, él nunca renunció a la posibilidad de volver a verlo.
El giro definitivo ocurrió en diciembre de 2024 durante una jornada interinstitucional que se cumplió en Norcasia, donde participaron entidades como la Unidad para las Víctimas, Medicina Legal y la UBPD donde pudo establecer que Alberto había emprendido su propia búsqueda y tiempo atrás había reportado la desaparición de Eugenio ante las autoridades. Al cruzar la información y establecer coincidencias, la Unidad de Búsqueda activó los protocolos de verificación y comenzó una investigación social para reconstruir la historia familiar y confirmar el parentesco.
Según relató Eugenio, el acompañamiento institucional fue determinante durante todo el proceso. Destacó especialmente la cercanía del equipo de búsqueda, que incluso se desplazó hasta su vivienda rural en la vereda Montebello de Norcasia para ampliar información sobre el caso y avanzar en la investigación.
Tras meses de verificaciones, en 2025 llegó la noticia que ambos esperaron durante años: estaban vivos. A partir de ese momento, equipos territoriales de Caldas y Antioquia coordinaron el acompañamiento logístico y psicosocial necesario para garantizar un encuentro tranquilo y seguro.
El reencuentro se produjo en Bello (Antioquia) luego de que la UBPD facilitara el traslado de Eugenio desde Norcasia, respetando además las condiciones y deseos expresados por Alberto.
Cuando finalmente volvieron a verse, se fundieron en un profundo abrazo acompañado de lágrimas; ambos hermanos recuperaron el único vínculo familiar que conservaban: “Ya estamos viejos: con familia, hijos y nietos. Pero nunca perdimos la fe”, expresó Eugenio, agradeciendo el acompañamiento institucional que hizo posible el reencuentro.
Treinta años después, el abrazo entre Eugenio y Alberto terminó convirtiéndose en una muestra de que, incluso tras décadas de ausencia, la esperanza puede mantenerse intacta.
Las claves de la noticia en cuatro preguntas
¿Quiénes son los protagonistas de la historia?
Eugenio y Alberto Arismendis
¿Cuánto tiempo estuvieron separados los hermanos?
Estuvieron separados durante 30 años.
¿Qué causó la separación de los hermanos?
El conflicto armado y la violencia en Norcasia.
¿Qué entidad hizo posible el reencuentro?
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).