A través de un comunicado, la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, manifestó su rechazo ante lo hechos ocurridos en la tarde del 2 de abril y en la jornada del 4 de abril en donde un grupo de personas identificadas como integrantes de una secta satánica, hicieron presencia en inmediaciones de una iglesia y en una procesión para insultar y hacer gestos ofensivos en frente de los asistentes a estas ceremonias católicas.
“Estas conductas generaron alteraciones al orden público y vulneraron el derecho de los feligreses a ejercer su fe en condiciones de respeto y tranquilidad”, cita la misiva.
Igualmente, el Ministerio del Interior manifestó su rechazo ante los hechos que promueven el odio, la discriminación o la violencia basada en las creencias religiosas. “La libertad de culto, como derecho fundamental, no puede ser utilizada para justificar conductas que afecten los derechos de terceros ni que atenten contra la sana convivencia”, recordó el Gobierno.
"El Estado tiene la obligación de proteger a todas las personas frente a actos de intolerancia religiosa. “Situaciones como las descritas contravienen los principios de la Política Pública Integral de Libertad Religiosa y de Cultos, orientada a promover el respeto, la convivencia pacífica y el diálogo interreligioso”, reseña el texto.
Por su parte, el partido político MIRA manifestó su repudio ante lo ocurrido, pues se vio interferida la celebración de actos religiosos en los que además había menores que estaban acompañados de sus familias.
“Colombia es un país mayoritariamente creyente: más del 90 % de los ciudadanos manifiestan creer en Dios, lo que evidencia la importancia de la dimensión espiritual en la vida social. En ese contexto, la libertad religiosa no solo es un derecho constitucional, sino un pilar de convivencia que debe ser protegido con especial cuidado”, indicó esta bancada.
MIRA lamentó que las autoridades distritales no se hayan pronunciado frente a estos hechos, y solicitaron que se establezca con prontitud si se configuraron conductas que vulneren la libertad religiosa y la convivencia ciudadana.
“Reiteramos que Bogotá debe ser una ciudad de respeto, donde la pluralidad se garantice sin agresiones ni provocaciones. Defender la libertad implica también proteger el derecho de cada ciudadano a practicar su fe sin interferencias”, puntualiza el Partido MIRA.