Las lluvias dejaron más de 20.000 familias damnificadas en Córdoba, con barrios evacuados y clases suspendidas. El presidente Petro ordenó investigar si hubo fallas en el manejo de las hidroeléctricas como factor del desastre. Hoy cayó del cargo el presidente de la hidroeléctrica de Urrá.
El punto central es este: ¿El país está fallando en la gestión del riesgo o hay un actor clave —las hidroeléctricas— que no está operando con suficiente responsabilidad?
Los escenarios… el más probable:
Escenario 1: Falla estructural
El Gobierno encuentra fallas reales en el manejo de las hidroeléctricas. Esto obliga a revisar protocolos, responsabilidades y coordinación con las regiones. El país entra en una discusión de fondo: quién controla el riesgo y quién responde cuando el sistema colapsa.
Escenario 2: Respuesta tardía, nada cambia
El Estado atiende la emergencia, entrega ayudas y abre mesas técnicas, pero no toca el fondo del problema. La relación Gobierno–hidroeléctricas sigue igual, solo más tensa.
El país queda expuesto al mismo desastre en el próximo aguacero. El exministro de Ambiente Juan Ricardo Lozano considera que la clave está en la prevención.
Escenario 3: El tema se vuelve político
La emergencia se convierte en pelea pública. Gobierno, oposición y dirigentes regionales usan la tragedia para ganar terreno. La investigación deja de ser técnica y pasa a ser arma electoral, desplazando la discusión sobre soluciones reales.
Esto ya no es solo una emergencia por lluvias. Es una prueba de Estado. Si la investigación avanza y encuentra fallas reales, el país tendrá que cambiar la forma como gestiona el riesgo y cómo operan las hidroeléctricas frente a las regiones. Si todo queda en atención de emergencia, volveremos a contar damnificados en la próxima temporada de lluvias.
Y si el tema se politiza, la discusión técnica se perderá y el riesgo seguirá intacto. El punto de quiebre es este: Colombia decide si aprende de la tragedia o si la normaliza. Porque la lluvia no se puede controlar. Pero las decisiones sí.