El temor a una nueva creciente mantiene en vilo a los habitantes de Manrique. Las intensas lluvias de las últimas horas provocaron un desbordamiento súbito de la quebrada La Máquina, una emergencia que, según los primeros reportes de los vecinos, cobró la vida de un niño de apenas cinco años. La fuerza del cauce fue devastadora; el agua buscó salida con tal presión que logró reventar un muro en un segundo piso, cayendo con un peso inclemente sobre la vivienda de la familia de la víctima, la cual se encontraba ubicada en un sótano.
En cuestión de minutos, el lodo y los escombros invadieron el interior del inmueble, dejando prácticamente todos los enseres inservibles. José Luis Padilla, vecino cercano a la familia afectada, narró con impotencia la imposibilidad de auxiliar al pequeño a tiempo debido al nivel crítico que alcanzó el agua en el sector.
“Fue una situación imposible de manejar porque el agua no nos dejaba pasar por la olla. Al final, logramos poner una escalera en la parte de abajo y mi yerno pudo entrar. Fue ahí cuando vio al niño en el suelo, lo subió a una cama para intentar ponerlo a salvo, pero ya el nivel del agua dentro de la casa era total. Todo se perdió en ese instante”.
Infraestructura colapsada y rescates al límite
La emergencia no solo dejó un vacío irreparable en una familia; la fuerza hidráulica fue tan potente que reventó el pavimento de la calle 32, dejando a los habitantes sin una vía de acceso funcional. Hoy, lo que antes era una calle transitada, es un escenario de lodo, piedras y estragos. Juan Barrera, líder social del sector, presenció cómo la corriente estuvo a punto de cobrar una segunda vida.
“Fue un momento de tensión extrema. Vimos en carne propia cómo el agua arrastraba a un vecino conocido y, tras él, la corriente empujaba un taxi que estuvo a punto de aplastarlo. El nivel de angustia en la comunidad fue indescriptible al ver que el agua se llevaba todo a su paso, incluyendo vehículos”, explicó Barrera.
Acciones de respuesta en la zona
Esta no es la primera vez que la quebrada La Máquina, que en días normales parece un hilo de agua inofensivo, causa desastres en la parte alta de Manrique. Sus antecedentes incluyen daños previos en la Institución Educativa del sector y en la cancha central.
A esta hora, cuadrillas de Emvarias adelantan labores intensivas de remoción de sedimentos y limpieza de las vías afectadas para restablecer la movilidad. De forma paralela, funcionarios de la Secretaría de Inclusión Social avanzan en el censo oficial de damnificados para determinar el alcance total de las pérdidas y coordinar la entrega de ayudas humanitarias de emergencia a las familias que lo perdieron todo.
Por: Sebastián Góez Cuéllar