Este jueves 27 de agosto se generó una alerta por un sismo de magnitud 4.4 que tuvo epicentro en el municipio chocoano de Itsmina, y que se alcanzó a sentir en Cali y algunas regiones del Valle del Cauca con leve intensidad. En condiciones normales este movimiento telúrico no tendría gran relevancia científica ni mediática, pero con los antecedentes del terremoto del pasado 10 de agosto, es natural que las personas sientan pánico de revivir lo que pasó esa mañana.
Además, desde el trágico terremoto se han presentado numerosas réplicas por día en la misma región de Chocó; algo que ha generado alertas en los teléfonos móviles y notificaciones constantes del Servicio Geológico Colombiano. Esto ha despertado incertidumbre y dudas en las personas de estas regiones que no saben cómo prepararse para seguir sintiendo estos movimientos telúricos. Sin embargo, el llamado de las entidades es a mantener la calma y explicar que este fenómeno es "normal" en medio de lo incómodo que puede ser.
¿Cuántas veces ha temblado en Chocó después del terremoto?
En primera medida, se debe tener en cuenta que desde el 10 de agosto a la fecha se han presentado más de 300 temblores en el Chocó, teniendo como epicentro San José del Palmar y algunos municipios cercanos como Itsmina, Sipí y Medio San Juan; afortunadamente lejos del mar. Pero es importante aclarar que ninguno de estos movimientos de tierra ha superado una magnitud de 4,6 y, de hecho, la mayoría ha estado por debajo de 3,7.
¿Por qué sigue temblando tan seguido en Chocó tras el terremoto?
Luego viene la explicación de por qué se presenta este fenómeno. Chocó no es una región altamente sísmica como sí lo es Santander por cuenta de la Mesa de los Santos, y donde los habitantes ya están acostumbrados a convivir con "micro sismos" sin impactos considerables; pero ahora en la región chocoana se están reacomodando las placas tectónicas y por eso hay tantos movimientos.
Y sí, lastimosamente esto es normal en cualquier región del mundo luego que se presente algún terremoto de alto impacto como el que afectó a Colombia. Básicamente el sismo del 10 de agosto causó una ruptura permanente en el subsuelo, alterando el equilibrio de las fuerzas en las fallas geológicas locales y las réplicas de cada día son un proceso natural para reacomodarse.
¿Durante cuánto tiempo seguirá temblando en Chocó?
Esta pregunta se puede responder con una explicación científica de la "Ley de Omori": un patrón que demuestra la frecuencia y magnitud de las réplicas disminuyen de forma inversamente proporcional al tiempo transcurrido desde el sismo principal. Aunque hoy sigan ocurriendo sismos perceptibles (como el de magnitud 4.4 en Istmina registrado este jueves 27 de agosto), la tendencia general a largo plazo es que los movimientos vayan disminuyendo en intensidad hasta ser solo instrumentales.
Los especialistas hablan de hasta un año en el que seguirán sintiendo temblores de baja magnitud en la misma región, teniendo una reducción gradual en la cantidad e intensidad a raíz que vaya pasando el tiempo; puesto que las placas tectónicas aún siguen presentando liberación gradual de energía.
¿Y cómo se puede explicar el temblor del 26 de agosto en Los Santos, Santander?
El municipio de Los Santos es el centro del "Nido Sísmico de Bucaramanga", el segundo lugar con mayor actividad de temblores en todo el mundo. Según han explicado históricamente los servicios geológicos, en este lugar chocan y se hunden restos de placas tectónicas antiguas dentro del manto de la Tierra, liberando energía todos los días y reflejándose en constantes "microsismos" de baja magnitud.
Además, estos temblores generados en Los Santos suelen darse a más de 120 kilómetros de profundidad, por lo que sus ondas suelen sentirse en los municipios y ciudades que no están estrictamente contiguo a la Mesa de Los Santos; siendo Bucaramanga una de las capitales donde más se sienten estos movimientos de baja magnitud y con la particularidad de impactar algunos lugares de Venezuela.
En esta región del país se han presentado más de 900 sismos de baja relevancia a lo largo del mes, pero el de este 26 de agosto alcanzó una magnitud de 5.1, por lo que se sintió en todo el departamento de Santander, Medellín, Boyacá, Bogotá y algunas partes de la Costa Caribe sin consecuencias de importancia.