De los 7,7 millones de muertes anuales por infecciones bacterianas, 1,27 millones son causadas directamente por patógenos resistentes a los antimicrobianos, de acuerdo con datos de The Lancet, que ubican la Resistencia a los Antimicrobianos como un factor relevante de mortalidad global.
La Resistencia a los Antimicrobianos (RAM) es un proceso biológico natural, pero el uso indebido y excesivo de antimicrobianos en humanos y animales ha acelerado su aparición y diseminación, hasta convertirla en una de las diez principales amenazas mundiales para la salud pública.
El impacto de la Resistencia a los Antimicrobianos en la salud y la producción
La RAM ha sido descrita como una “ pandemia silenciosa ” por sus efectos en distintos sistemas. En el ámbito sanitario, se asocia con un mayor número de infecciones difíciles de tratar. En el sector agropecuario, genera más enfermedades y muertes en animales, reduce la producción de alimentos, incrementa los costos y afecta el comercio internacional.
Las cifras económicas reflejan este impacto. Se estima que para 2050 la pérdida acumulada del PIB mundial vinculada a la producción ganadera alcanzará los 575 mil millones de dólares, como consecuencia de patógenos resistentes y de las limitaciones productivas asociadas.
¿Por qué el enfoque de “Una Sola Salud” es clave frente a la RAM?
Ante este escenario, se plantea la necesidad de actuar bajo el enfoque de “Una Sola Salud” (One Health), que reconoce la interconexión entre la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. Bajo este concepto, “no es posible cuidar a las personas sin proteger también el medio ambiente y los sectores agropecuarios”.
La contención de la Resistencia a los Antimicrobianos requiere acciones coordinadas que integren ciencia, vigilancia y gobernanza, junto con voluntad política, compromiso gubernamental y alianzas público-privadas.
¿Qué acciones adelanta Colombia para contener la Resistencia a los Antimicrobianos?
En este contexto, Colombia ha reportado avances mediante el proyecto “Acciones para apoyar la implementación de textos del Codex Alimentarius para la RAM (ACT)”, financiado por la República de Corea e implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Durante 2025 y el inicio de 2026, se desarrollaron campañas de sensibilización dirigidas a miles de actores de la cadena productiva.
Entre los hitos se encuentra la creación de la Unidad Epidemiológica para la RAM del ICA, orientada a generar evidencia mediante análisis de datos para apoyar la toma de decisiones. Asimismo, el país avanza en el fortalecimiento normativo, incluida la Ley 2506 de 2025, con énfasis interministerial.
También se ejecuta un estudio piloto en el sector lechero para caracterizar el uso real de antimicrobianos y mejorar las Buenas Prácticas Ganaderas. En vigilancia, se fortalecieron capacidades del Laboratorio Nacional de Insumos Pecuarios (LANIP) y se reportan datos a la plataforma InFARM de FAO.
De cara a 2030, la FAO sostiene que la RAM no desaparecerá, pero su impacto puede reducirse mediante uso responsable de medicamentos, vigilancia continua y compromiso político sostenido en sectores productivos, sanitarios y ambientales nacionales a largo plazo.