Durante años, millones de dispositivos electrónicos han terminado olvidados en cajones, bodegas o vertederos. Teléfonos dañados, computadores obsoletos y placas electrónicas rotas se acumulan sin que muchos sepan que allí se esconden metales tan valiosos como el oro, la plata o el paladio. Hoy, una innovación desarrollada en el Reino Unido vuelve a poner el foco sobre estos desechos y abre la puerta a una nueva forma de reciclaje tecnológico.
La histórica Royal Mint, conocida por acuñar monedas desde hace más de mil años, decidió transformar su experiencia metalúrgica en una apuesta ambiental. En alianza con una empresa tecnológica canadiense, la institución puso en marcha un proceso que permite recuperar más del 99 % del oro contenido en los residuos electrónicos, con altos niveles de pureza y sin recurrir a métodos contaminantes.
Residuos electrónicos: un problema que no deja de crecer
La llamada basura electrónica aumenta cada año a un ritmo preocupante. Se estima que a nivel mundial se generan más de 50 millones de toneladas anuales, una cifra que podría crecer de forma acelerada si no se adoptan soluciones eficaces. Lo más alarmante es que menos del 20 % de estos residuos recibe un tratamiento adecuado.
En ese volumen desechado se pierden recursos clave para la industria tecnológica y energética. Metales críticos terminan desperdiciados, mientras la minería tradicional sigue avanzando sobre ecosistemas sensibles. Este escenario ha llevado a científicos e industrias a buscar alternativas más responsables.

Una técnica limpia que cambia el reciclaje electrónico
El nuevo método desarrollado se basa en un proceso químico selectivo que actúa a temperatura ambiente. A diferencia de las fundiciones tradicionales, que requieren hornos, grandes cantidades de energía y generan emisiones, esta técnica separa los metales directamente desde las placas electrónicas.
El resultado es la obtención de oro de alta pureza, pero también de otros materiales valiosos como plata y cobre. Todo el procedimiento se realiza sin humo, sin altas temperaturas y sin trasladar los residuos a otros países, lo que reduce de forma considerable el impacto ambiental.
Economía circular aplicada a la industria real
Este avance no se queda en el laboratorio. El procesamiento se realiza en instalaciones locales, lo que garantiza control ambiental, trazabilidad y mejores condiciones laborales. Además, refuerza el concepto de economía circular, al devolver al sistema productivo materiales que antes se consideraban basura.
Recuperar metales dentro del propio país también reduce la dependencia de la minería primaria, una actividad asociada en muchos casos a conflictos sociales y daños ambientales. En este contexto, los residuos electrónicos pasan a verse como una reserva urbana de recursos.
Tradición e innovación: una alianza inesperada
Para la Royal Mint, este proyecto representa una evolución natural. Tras siglos trabajando con metales, la institución adapta su conocimiento a los desafíos del siglo XXI. La iniciativa también impulsa empleo especializado y nuevas cadenas productivas ligadas al reciclaje tecnológico y la sostenibilidad.
Más allá del oro, el modelo podría replicarse en otros países y sectores, especialmente en industrias vinculadas a energías renovables y movilidad eléctrica.

Consejos y precauciones sobre residuos electrónicos
- No desechar dispositivos electrónicos en la basura común.
- Buscar puntos oficiales de recolección y reciclaje.
- Evitar manipular placas electrónicas sin protección.
- No quemar ni desarmar aparatos en casa.
- Informarse sobre programas de reciclaje certificados.
¿Un paso hacia un futuro más verde?
Este tipo de tecnología demuestra que el reciclaje puede ser eficiente, rentable y respetuoso con el ambiente. Convertir residuos electrónicos en oro reciclado no solo reduce la contaminación, sino que plantea un cambio cultural: entender que lo que hoy se desecha puede ser clave para el mañana.