El terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto con epicentro en San José del Palmar (Chocó), ha dejado historias que logran tocar las fibras más sensibles del corazón; una de ellas es la de Lenny Ruiz Santacruz, una abogada pastusa que entregó su vida para salvar a su perro Salomón durante el evento sísmico.
La historia de la mujer de 37 años, a quién cientos de personas despidieron este jueves en un sentido homenaje desarrollado en el Centro de Eventos Andino, en la ciudad de Pasto, dónde La FM estuvo acompañando a sus familiares y seres queridos, así como a los ciudadanos que llegaron para mostrar su apoyo.
Aún en medio de la tragedia, Salomón se convirtió en el significado de un amor tan puro, como para entregar la vida por otro ser, más allá de la especie, el lenguaje o una situación tan adversa como esta.

Lenny y Salomón: una historia de amor verdadero
Los sucesos se remontan a la fatídica mañana del pasado lunes 10 de agosto, cuando sobre las 7:34am, Colombia sintió la tierra moverse con fuerza en varias regiones del país: el Chocó, Pereira, Cali, Manizales y Armenia, quedando entre las zonas más afectadas y golpeadas del país.
Allí, en el primer piso del edificio Ana Pilar, en el barrio Cuarto de Legua de la ciudad de Cali, vivía Lenny junto a su perrito Salomón, de poco más de 10 años de edad y el cual adoptó cuando era un cachorro recién nacido.
Michael Ruiz, hermano de Lenny dialogó con La FM y cuenta con emoción , que Salomón es hijo de Batutino y Linda, dos perritos que estaban bajo la tenencia de él; es allí donde nace la historia de amor entre Lenny y Salomón.
"Linda, la perrita era igual que Salomón, era cafecita; mi perrito Batutino era blanco y entre ellos dos nació Salomón y ese perrito chiquitico, lo cogió mi hermana, quien desde bebé lo comenzó a criar" relata Ruiz Santacruz.
Durante el homenaje se dio uno de los momentos más especiales y que incluso hizo llorar a más de uno en el establecimiento, cuando Salomón se acercó al féretro de Lenny y por unos minutos posó sus patas sobre él y con la cabeza gacha parecía cumplir con un ritual, en el cual se despidió de quien en vida fue su compañera de aventuras hasta el final.
En ese momento, todas las miradas de quienes acompañabamos el evento, nos fijamos en el perro, que parecía entender que este era un momento para dar su último adios en un lenguaje canino, que con sensibilidad se llegó a entender fácilmente sin mediar palabra o ladrido alguno.
Salomón: el perrito ciego por el que Lenny hizo hasta lo imposible por devolverle la vista
El hermano de Lenny cuenta que al poco tiempo de nacer, Salomón perdió la vista y desde ese momento, los mimos y el cuidado por el cachorro se incrementaron de sobremanera, buscando soluciones en varias opiniones médicas veterinarias, llegando incluso a consultar en varias ciudades del país.
"Ella en la cuestión de los animalitos, como en Salomón, siempre lo cuidaba, siempre estaba pendiente; más aún cuando Salomón es cieguito, ella siempre buscó la forma de devolverle la vista: fuimos a Cali, fuimos a Medellín a buscar la manera, pero no se pudo" manifestó su hermano.
Sin embargo, la ceguera del perro no es impedimento para que se acerque a las personas para recibir caricias y amor, incluso cuando llegué a grabar la historia con Salomón en pantalla, este dócilmente se acomodó en mi regazo, un momento que simplemente guardaré en esas bellas anécdotas que uno atesora como periodista.
En los instantes que pude compartir y ver a Salomón, fue evidente que el perro ha desarrollado sentidos como el olfato y el oído a otro nivel, pues en el homenaje se dirigía con facilidad hacia las manos de quien quería acariciarlo y mimarlo.

Lenny usó su cuerpo para proteger a su perro Salomón y salvarle la vida
Cuando el hermano y el tío de Lenny me narraron el momento en el que lograron localizar el cuerpo sin vida de la abogada tras horas de labores de rescate, simplemente ninguno de los dos pudo con la cruel escena.
Su hermano dice que para él, el drama de ese lunes comenzó en Pererira, ciudad en la que se encontraba y dónde también sintió el terremoto, que con gran fuerza sacudió a buena parte de Colombia.
Pero la trágica historia no se detendría con el trauma de vivir un terremoto de magnitud 7.4, pues Michael me explicó que una vez evacuado el sitio dónde él se encontraba, iniciaba ahora la preocupación por Lenny, su hermana que se encontraba en Cali y quien a esa hora debería estar preparándose para asistir a su trabajo.
"A mi me llamó mi esposa y me dice que el edificio dónde está Lenny se cayó, allí fue donde me preocupé y busqué salir de Pereira en medio del caos, fue muy difícil; allí tomé el carro y temblando en medio de los nervios por la preocupación porque a un ser querido le pase algo", indicó el Michael.
Un trayecto con tráfico normal entre Pereira y Cali suele tardar entre tres horas y tres horas y treinta minutos, sin embargo, para Michael, los minutos en medio del caótico escenario en la ciudad de Pereira por el terremoto parecían días.
"Yo iba con la fe de salvarla, de encontrarla y cuando llegué a Cali y ver que toda esa infraestructura del edificio estaba abajo, fue aterrador", dice Ruíz Fernández.
En la capital vallecaucana, él se encontró con su tío, quien cuenta que para las labores de búsqueda y rescate, fue apoyado por un grupo de rescatistas que se encontraban en los alrededores del edificio y que cuando en medio de los gritos de llamado por Lenny, se acercaron a ayudar.
Su hermano y su tío señalan además, que durante varias horas las labores para retirar una loza de gran tamaño, los trabajos adelantaron sin las herramientas necesarias, pues no había luz, señal y mucho menos un martillo eléctrico demoledor para romper el concreto.

Durante extensas horas, la operación se hizo con cincel y martillo, logrando pocos avances hasta que llegó la herramienta con la cual lograron abrir un espacio, suficiente para que se ubicara un rescatista de la Defensa Civil.
"Había un bloque muy grueso que lo pudimos abrir y entonces ya salió el perrito, pues mi sobrinita lo tenía cubierto entre los brazos, entonces el perro al verse seguro sin oxígeno ni aire, el mismo se fue saliendo por la cama y los escombros", cuenta su tío.
Por su parte, su hermano contó entre el dolor y la emoción: "Lenny lo que hizo en el temblor, fue salir del baño, coger al perro y pegarse contra la pared; lo cogió a Chalo formando una cápsula de vida y se vino todo encima".
Una escena aterradora tras horas de búsqueda
La noticia más dura llegaría momentos inmediatamente después de la evacuación del perro, cuando el personal médico y de rescate disponibles se percataron de los signos vitales de la mujer de 37 años de edad, quien el pasado 21 de junio había cumplido años.
Su hermano recuerda el traumático momento en medio de un sentimiento de profundo dolor: "Ver esa escena fue aterradora, llamaron al paramédico para tomarle el pulso a mi hermana y ahí dijeron que ya no había pulso, que estaba muerta."
Entre lágrimas, su tío me contó, "yo la quería mucho mi sobrina y terrible la experiencia de todo ese día traumático, no fui capaz de ver esa imagen porque era muy dura; yo sabía que de ver esa magnitud tan grande no había esperanzas de vida."
Un homenaje a una mujer a quien recuerdan por dejar una huella imborrable
Este jueves 13 de agosto se rindió un sentido homenaje a la vida de Lenny Ruiz Fernández, con la presencia de su familia, seres queridos, amigos, excompañeros de colegio, pastores de su iglesia y hasta la banda de paz del colegio Inem de la ciudad de Pasto, del cual era exalumna, se llevó a cabo las honras fúnebres de Lenny.
Además, la ciudadanía pastusa también asistió para acompañar a la familia de Lenny en el doloroso momento, hecho que se notó en las cientos de sillas que se llenaron de personas que aunque no conocieron a la mujer en persona, se dejaron tocar por su historia y la de Salomón.

He de confesar, que la historia de Lenny y Salomón me tocó profundamente el corazón, ver como más alla de tratarse de dos especies distintas, de estar en medio de una emergencia tan trágica o del poco tiempo de reacción, el amor eterno pudo por encima de todos los escombros.
Esta historia es la muestra que el vínculo entre los seres humanos y los animales, va más allá de una relación de amo y perro o de dueño y mascota, y consiste en algo más complejo, convirtiéndose en un lazo que entre la lealtad y el amor, se describe como una familia en lo más puro y duro del concepto de la palabra que su origen epistemológico griego se describe así: oikos, que significa 'hogar' y genos, que significa 'linaje'.