El 26 de septiembre de 1983, Vladimir Titov y Gennady Strekalov estaban dentro de la nave Soyuz T-10, preparados para viajar a la estación espacial Salyut 7. Faltaban 90 segundos para el lanzamiento desde el cosmódromo de Baikonur cuando una emergencia transformó la misión en una operación de supervivencia. Un incendio comenzó en la base del cohete y obligó a activar el sistema de escape mientras el vehículo permanecía en la plataforma. La NASA registra el episodio como uno de los casos de emergencia más relevantes de la historia del vuelo espacial tripulado.
Un incendio antes del despegue
La emergencia comenzó cuando una válvula de la línea de combustible falló antes del lanzamiento. El combustible se derramó en la zona inferior del vehículo y posteriormente se incendió. Las llamas se extendieron rápidamente por la base del cohete.
El fuego dañó los cables que debían permitir la activación automática del sistema de aborto. De acuerdo con la documentación técnica de la agencia estadounidense, los cosmonautas tampoco pudieron activar el sistema desde la nave. La situación dejó a la tripulación dependiendo de una intervención desde tierra.
La orden que separó la nave del cohete
Con el incendio en desarrollo, los controladores de lanzamiento recurrieron a un sistema de respaldo. La orden de aborto fue enviada por radio desde tierra. La NASA señala que la activación se produjo aproximadamente entre 10 y 12 segundos después del inicio de las llamas, cuando el vehículo ya se encontraba gravemente comprometido.
El sistema de escape encendió sus motores y arrastró el módulo de descenso fuera del cohete. Durante la maniobra, Titov y Strekalov soportaron una aceleración estimada de entre 14 y 17 G (es decir sintieron alrededor de 14 a 17 veces la potencia de la gravedad), según los registros técnicos de NASA. La cápsula consiguió alejarse de la plataforma mientras el lanzador permanecía envuelto en fuego.
Poco después, el cohete explotó. La documentación de la agencia espacial estadounidense sitúa la explosión aproximadamente dos segundos después de la activación del sistema de escape. La cápsula descendió mediante su sistema de emergencia y terminó aterrizando a unos cuatro kilómetros de la plataforma. Los dos cosmonautas sobrevivieron.
Una misión que comenzó con otro fracaso
El episodio ocurrió después de que Titov y Strekalov ya hubieran intentado llegar a Salyut 7 en la misión Soyuz T-8. En abril de 1983, un problema con la antena del radar de encuentro impidió completar el acoplamiento con la estación. NASA explica que la investigación posterior determinó que la antena había sido arrancada durante la separación del carenado.
La tripulación intentó continuar utilizando otros medios de navegación, pero finalmente abortó el encuentro y regresó a la Tierra después de poco más de dos días en órbita. Meses después, los mismos cosmonautas se encontraron nuevamente dentro de una Soyuz, esta vez frente a una emergencia completamente distinta.
El legado del accidente de Soyuz T-10
Para la NASA, el accidente mostró la importancia de contar con mecanismos independientes para activar un aborto durante una emergencia. El fuego había inutilizado el sistema automático y la tripulación no podía accionarlo, pero el control desde tierra permitió poner en marcha la secuencia de escape. NASA identifica esta capacidad como una lección relevante del accidente de Soyuz T-10.
Titov y Strekalov continuaron sus carreras espaciales después del accidente. La agencia citada registra que Titov posteriormente participó en otras misiones, entre ellas vuelos hacia la estación Mir y misiones del transbordador espacial estadounidense. El tiempo correspondiente al aborto de Soyuz T-10 incluso forma parte del registro de sus horas acumuladas en el espacio.