Un nuevo pico respiratorio vuelve a poner en alerta a las autoridades sanitarias y a los especialistas en salud en el país.
Según los médicos, este tipo de enfermedades respiratorias afectan a niños y adultos mayores, poblaciones que enfrentan un riesgo significativo y que de no ser tratadas a tiempo, pueden derivar en complicaciones graves.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Salud (INS), en las primeras semanas de 2026 las personas mayores de 60 años representaron el 19,7 % de las consultas por infección respiratoria aguda (IRA), con un total de 87.453 atenciones médicas.
“Las cifras también evidencian la gravedad que estas enfermedades pueden alcanzar en esta población. Para la semana epidemiológica 5 de 2026 se registraron 1.767 hospitalizaciones en sala general por IRA y 252 hospitalizaciones en unidades de cuidados intensivos e intermedios (UCI/UCIM)”, aseguró la entidad.
“En los adultos mayores, el riesgo de presentar enfermedades respiratorias graves aumenta a partir de los 65 años y se vuelve aún mayor después de los 75 y 85 años. En este rango de edad se registran más infecciones, más hospitalizaciones y un mayor número de muertes, especialmente por virus respiratorios como el virus sincitial respiratorio (VSR) y el virus de la influenza”, señaló el médico hospitalario y docente universitario en medicina interna y microbiología, Cristian Serrano.
Riesgo de padecer enfermedades
Según el especialista, ese comportamiento está relacionado con un proceso biológico natural conocido como inmunosenescencia, que es el deterioro progresivo del sistema inmunológico asociado al envejecimiento.
“El riesgo de padecer enfermedades respiratorias graves aumenta significativamente con la edad”, sostuvo
El experto indicó que esa mayor vulnerabilidad se debe a la disminución natural de las defensas del organismo, a lo que se suma la presencia de enfermedades crónicas frecuentes en esta etapa de la vida, como afecciones pulmonares, cardiovasculares o metabólicas.
“Si las infecciones respiratorias agudas en el adulto mayor no se controlan adecuadamente y no se previenen a través de medidas como la vacunación, las consecuencias pueden ir mucho más allá de los pulmones. Pueden provocar daño respiratorio permanente, la necesidad de ingreso a la unidad de cuidados intensivos y ventilación mecánica”, explicó Serrano.
Manejo tardío o inadecuado
El experto advirtió que el manejo tardío o inadecuado de las infecciones respiratorias puede provocar complicaciones severas.
“Estas infecciones pueden aumentar el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares, así como generar deterioro cognitivo, confusión y fallas en órganos como el riñón o el corazón, lo que impacta directamente la calidad de vida de los pacientes”, sostuvo.
Por su parte, el médico internista infectólogo Juan Sebastián Bravo Ojeda, señaló que los adultos mayores representan una proporción importante de las hospitalizaciones por infecciones respiratorias.
“Particularmente los adultos mayores presentan mayor tasa de ingreso a UCI comparado con población joven y, desafortunadamente, una mayor letalidad”, afirmó.
Enfermedades respiratorias graves
El especialista también advirtió que los virus constituyen una causa importante de enfermedades respiratorias graves en esta población, incluida la neumonía.
“Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad continúa siendo una de las principales causas de hospitalización y muerte por infecciones respiratorias en países en desarrollo. En Colombia, uno de cada cinco pacientes con neumonía fallece, una cifra que puede agravarse en ciudades con altos niveles de contaminación, pobreza o dificultades de acceso a los servicios de salud”, explicó.
Advirtió que algunas infecciones respiratorias también pueden ser causadas por bacterias como el neumococo, responsable de enfermedades graves como la meningitis, infecciones del torrente sanguíneo y neumonía, frente a las cuales los adultos mayores tienen un mayor riesgo.
“Los síntomas en las personas mayores pueden manifestarse de manera distinta a la de otros grupos etarios. Entre las señales de alerta se encuentran tos persistente, dificultad para respirar, fatiga, fiebre leve o ausente, confusión repentina, caídas o descompensación de enfermedades crónicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o la insuficiencia cardiaca”, señaló.
Nuevo pico respiratorio
El riesgo epidemiológico podría aumentar con la llegada del primer pico respiratorio del año, que en Bogotá suele presentarse entre marzo y junio.
Por esta razón, los especialistas recomiendan reforzar las medidas de prevención, especialmente en los grupos de mayor riesgo.
“Es importante la vacunación, el control adecuado de enfermedades crónicas como diabetes, EPOC o insuficiencia cardiaca, así como mantener medidas de prevención como el lavado frecuente de manos, la ventilación de espacios cerrados, el uso de tapabocas en caso de síntomas respiratorios y evitar el contacto con personas enfermas”, dijo Juan Sebastián Bravo Ojeda.
También se recomienda acudir oportunamente a valoración médica ante síntomas como fiebre, dificultad respiratoria o confusión, y evitar la automedicación, especialmente con antibióticos sin evaluación clínica.
“Protegerlos es una responsabilidad compartida. Si un hijo, nieto o cuidador se vacuna, también lo está protegiendo. La vacunación reduce el riesgo de neumonía grave, disminuye la probabilidad de ingreso a UCI y puede evitar muertes por influenza u otras complicaciones respiratorias”, afirmó el especialista.
Recomendaciones
Algunos profesionales de la salud recomiendan un tratamiento integral para evitar una afectación mayor especialmente en los adultos.
“El abordaje no puede depender solo de restringir medicamentos y necesitamos estrategias que prevengan la infección a través de acciones como el fortalecimiento del sistema inmunológico. La prevención es hoy una herramienta clave de salud pública”, afirmó el médico Juan Pablo Albanés, director médico de Axon Pharma.
Destacó que más allá del bienestar individual, la prevención es la herramienta más eficaz para frenar la resistencia antimicrobiana, una amenaza que podría causar hasta 10 millones de muertes anuales para 2050 según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Si queremos proteger la eficacia de los antibióticos para las próximas generaciones, debemos empezar por reducir la necesidad de utilizarlos hoy. El fortalecimiento de las defensas a través de la inmunomodulación no solo beneficia al paciente, también protege a la comunidad al disminuir la presión que favorece la aparición de bacterias resistentes”, afirmó el médico Hugo Páez, experto en infectología clínica.
EL experto resaltó que integrar estrategias preventivas basadas en evidencia científica permite no solo mejorar la calidad de vida de quienes sufren de infecciones constantes, sino asegurar la sostenibilidad del sistema de salud a largo plazo.