Aunque octubre es reconocido como el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, uno de los principales desafíos para las pacientes en Colombia persiste durante todo el año: acceder oportunamente al diagnóstico, avanzar por las distintas etapas de atención y comenzar el tratamiento sin demoras evitables.
De acuerdo con la Cuenta de Alto Costo, el tiempo promedio entre la primera consulta por síntomas y el inicio del tratamiento supera los 75 días en el país. Frente a este panorama, dos soluciones desarrolladas en Colombia buscan aprovechar la tecnología y el acompañamiento especializado para mejorar la continuidad de la atención y reducir el riesgo de que las mujeres se pierdan en la ruta de diagnóstico y tratamiento.
Se trata de AuraPrevent, de la Fundación Universitaria Compensar, y el Asistente Operativo para Navegadores Oncológicos, desarrollado por la Fundación Gloria Latorre y Solutions2Pharma. Ambas iniciativas fueron seleccionadas entre 23 propuestas del Reto Innpacto Rosa, impulsado por la Pontificia Universidad Javeriana con el apoyo de AstraZeneca y Daiichi Sankyo.
Tras obtener el primer y segundo lugar en el reto, respectivamente, los equipos han trabajado en los últimos meses en la presentación de sus herramientas ante diferentes actores del ecosistema de salud, con el propósito de identificar oportunidades para aportar valor al proceso de diagnóstico y atención del cáncer de mama.
Inteligencia artificial para apoyar el análisis de mamografías
Una de las iniciativas es AuraPrevent, una solución que utiliza inteligencia artificial para analizar imágenes y generar una clasificación de mamografías bajo el estándar BI-RADS en menos de un minuto.
La herramienta está concebida como un apoyo al trabajo de los radiólogos, quienes mantienen la responsabilidad de realizar la revisión clínica de los resultados. De esta manera, la tecnología busca contribuir a agilizar procesos relacionados con la evaluación de las imágenes, sin reemplazar el criterio del profesional de salud.
Además de esta función, AuraPrevent incorpora herramientas para registrar citas, pruebas diagnósticas y remisiones, con el objetivo de facilitar la trazabilidad digital de las pacientes. El seguimiento permitiría consultar información relevante e identificar posibles retrasos o procedimientos pendientes cuando la atención involucra a distintas instituciones.
Angie Paola Rique Sabogal explicó que el propósito de la iniciativa es responder a necesidades concretas del sistema de salud mediante herramientas que faciliten tanto el trabajo clínico como la continuidad de la atención.
“La innovación en salud tiene sentido cuando responde a necesidades reales. Con AuraPrevent buscamos que la inteligencia artificial y la trazabilidad clínica se conviertan en herramientas que ayuden a los profesionales a agilizar procesos y dar continuidad a la atención. Esta nueva etapa será clave para validar la solución en escenarios reales y evaluar su aporte a la ruta de las pacientes”, señaló.
Una herramienta para fortalecer la navegación oncológica
La segunda propuesta, el Asistente Operativo para Navegadores Oncológicos, busca facilitar las tareas administrativas y de seguimiento que realizan los equipos encargados de orientar a las pacientes durante su recorrido por el sistema de salud.
La solución pretende simplificar el registro de eventos, monitorear los tiempos entre la sospecha de la enfermedad y el inicio del tratamiento, y mejorar la coordinación entre los diferentes actores involucrados en la atención.
Para ello, reúne la experiencia de la Fundación Gloria Latorre y las capacidades tecnológicas de Solutions2Pharma, con el propósito de fortalecer el trabajo de los navegadores oncológicos, quienes acompañan y orientan a las personas con cáncer en las distintas etapas de su atención.
La iniciativa busca contribuir a que las pacientes cuenten con mayor orientación y seguimiento durante el proceso, mientras los equipos responsables pueden identificar demoras y reconocer puntos críticos que requieran intervención.
Detección temprana y acceso oportuno durante todo el año
Para Gloria Latorre, defensora de los derechos de las personas con cáncer y presidenta de la fundación que lleva su nombre, la conversación sobre esta enfermedad no debe limitarse a las campañas de sensibilización de octubre.
“No tenemos que esperar a octubre para hablar de cáncer de mama: el cáncer no tiene día ni mes. Muchas veces hablamos de prevención cuando no siempre es posible prevenir la enfermedad. Por eso, es fundamental insistir en la detección temprana y en el acceso oportuno a la atención”, afirmó.
Su planteamiento pone el foco en la necesidad de avanzar más allá de la concientización y fortalecer las condiciones que permitan a las pacientes recibir atención a tiempo, desde la identificación de una posible señal de alerta hasta el acceso al tratamiento indicado.
En ese contexto, las dos soluciones tecnológicas buscan aportar herramientas para mejorar el seguimiento de los procesos, facilitar la circulación de información y apoyar la coordinación entre los diferentes participantes de la ruta de atención.
El reto: validar los resultados en escenarios reales
La siguiente etapa de ambas iniciativas permitirá evaluar cómo contribuyen al monitoreo de los tiempos de atención, la identificación de puntos críticos y la detección de oportunidades de mejora. También se explorará su potencial de integración y expansión en distintos entornos del sistema de salud.
Sin embargo, su impacto deberá medirse durante la implementación en escenarios reales, teniendo en cuenta las necesidades de las pacientes y sus familias, así como las de los profesionales sanitarios, los equipos administrativos y los cuidadores.
El objetivo es establecer si estas herramientas pueden aportar mejoras concretas a la continuidad de la atención y ayudar a reducir las dificultades que enfrentan las mujeres durante el proceso de diagnóstico y tratamiento.
“La tecnología puede abrir nuevas posibilidades, pero el objetivo es profundamente humano: que ninguna paciente se quede sin orientación y que cada paso hacia el diagnóstico y el tratamiento cuente con información, seguimiento y acompañamiento oportunos”, concluyó Gloria Latorre.
Con estas iniciativas, sus desarrolladores buscan demostrar cómo la inteligencia artificial y la navegación oncológica pueden complementar el trabajo de los equipos de salud y contribuir a que las pacientes tengan una ruta de atención más coordinada, con mayor trazabilidad y acompañamiento oportuno.
Claves del tema en cuatro preguntas:
¿Qué soluciones colombianas buscan mejorar la atención de las pacientes con cáncer de mama?
Se trata de AuraPrevent, desarrollada por la Fundación Universitaria Compensar, y el Asistente Operativo para Navegadores Oncológicos, de la Fundación Gloria Latorre y Solutions2Pharma. Ambas iniciativas buscan mejorar el seguimiento de las pacientes, agilizar procesos y fortalecer la coordinación entre los actores del sistema de salud.
¿Cómo funciona AuraPrevent y qué papel cumple la inteligencia artificial?
AuraPrevent utiliza inteligencia artificial para analizar imágenes y generar una clasificación de mamografías bajo el estándar BI-RADS en menos de un minuto. La herramienta está diseñada para apoyar el trabajo de los radiólogos, quienes conservan la responsabilidad de la revisión clínica. Además, permite registrar citas, pruebas diagnósticas y remisiones para facilitar la trazabilidad e identificar posibles retrasos en la atención.
¿Cuál es el objetivo del Asistente Operativo para Navegadores Oncológicos?
La herramienta busca simplificar las tareas operativas de los navegadores oncológicos, facilitar el registro de eventos, monitorear los tiempos entre la sospecha de cáncer y el inicio del tratamiento, y mejorar la coordinación entre los participantes de la atención. Su propósito es fortalecer la orientación y el acompañamiento de las pacientes durante su recorrido por el sistema de salud.
¿Por qué es importante implementar estas soluciones en Colombia?
Según la Cuenta de Alto Costo, el tiempo promedio entre la primera consulta por síntomas y el inicio del tratamiento del cáncer de mama supera los 75 días en Colombia. Por eso, estas iniciativas buscan identificar puntos críticos, detectar demoras y mejorar la continuidad de la atención. Su impacto deberá evaluarse en escenarios reales, teniendo en cuenta las necesidades de las pacientes, sus familias y los equipos de salud.