23 Mar 2016 06:15 AM

¿Por qué no se firmó el acuerdo de paz el 23 de marzo?

Aunque el presidente Santos y el máximo líder de las Farc, 'Timochenko', habían anunciado esta fecha como el límite para culminar la agenda del proceso, varias circunstancias impidieron el objetivo.
A pesar que las delegaciones de paz del Gobierno y las Farc trabajan a toda marcha para firmar el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto, es confirmado que este miércoles, como lo habían anunciado el presidente Juan Manuel Santos y 'Timochenko', no se terminará con el estudio de la agenda en la fecha acordada.
 
Las diferencias en los puntos restantes, que son bastantes, impidieron el normal desarrollo en la recta final del proceso de paz. Aunque desde hace algún tiempo se venía especulando que en la fecha límite no se firmaría la totalidad del acuerdo, no se descartaba que se lograra el objetivo pactado por las partes, pero varios factores impidieron la intención del Gobierno y las Farc.
 
La promesa de las partes no se podrá cumplir sencillamente porque no hubo avances  contundentes que permitieran la evacuación total de la agenda, ya que faltan por acordar dos puntos: el primero de ellos, lo relacionado con el fin del conflicto y el segundo, la verificación, implementación y refrendación de los acuerdos
 
La manzana de la discordia fue el acuerdo en materia de justicia que se anunció al país el 23 de septiembre de 2015, ya que para las Farc los seis meses de plazo que se pactaron entre Santos y ‘Timochenko’, no empezaron a correr desde ese momento, si no el 15 de diciembre cuando se terminó de revisar y evaluar en su totalidad el acuerdo. Los tiempos del Gobierno y las Farc fueron distintos desde ese momento.
 
Sumado a esto, se conoció un audio, revelado por LA F.m. el pasado 11 de marzo, en el que 'Timochenko', expresa a través de una ‘radio-operadora’ su malestar por considerar que “se tiró a la basura” el trabajo de ocho meses de la subcomisión técnica del conflicto, por un documento del Gobierno que fue entregado a la mesa y  en el cual se fijaba la posición del ejecutivo en lo que tiene que ver con las zonas de ubicación temporal.
 
Aunque esa subcomisión, que está integrada por miembros de la Fuerza Pública y guerrilleros, entregó varias recomendaciones sobre el fin del conflicto, los negociadores del Gobierno no las han tenido en cuenta ya que esa instancia tan solo hace sugerencias y no tiene capacidad negociadora ni mucho menos para tomar decisiones. Eso para las Farc fue un gesto que generó desconfianza.
 
La guerrilla insiste en que la ley de orden público,  modificada recientemente por el Congreso, los quiere alejar de la ciudadanía y que sencillamente los obligará a hacer política con “los micos” de las zonas apartadas;  por eso en la mesa insisten en que se deben implementar los denominados ‘terrepaz’, lugares en donde han tenido gran influencia  y es allí en donde quieren concentrarse.
 
El Gobierno tiene otra visión y eso ha retrasado el desarrollo de las conversaciones porque las Farc están en una posición radicalmente distinta a la del ejecutivo.
 
La dejación de las armas ha sido otra piedra en el zapato para el proceso. Según lo acordado por las partes el tema del desarme debe hacerse ante un componente internacional, 60 días después de la firma del acuerdo, pero ahora las Farc aseguran que las entregarán parcialmente de acuerdo al cumplimiento de lo pactado y eso no lo permitirá el Gobierno.
 
El mecanismo de refrendación también es otro punto que tiene en jaque a los negociadores. El Gobierno se jugó las cartas por el plebiscito por la paz, pero las Farc lo desconocen e insisten en una Constituyente.
 
Aunque estos son los principales puntos del retraso para la firma del acuerdo, hay otros temas de fondo que no han podido resolverse, tal y como lo quería el Gobierno. Lo cierto es que ahora el presidente Santos y 'Timochenko' piensan que es mejor hacer un buen acuerdo y no estar sometidos a fechas que podrían ser fatales.
 
Todos los procesos de paz son complejos en su recta final y el de La Habana, Cuba, no es la excepción. Las decisiones que faltan por tomar son, tal vez, las más importantes e irreversibles por lo que aún se desconoce cuánto tiempo más se negociará en la isla.
 
Por ahora, se tiene previsto que este miércoles, el jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, se dirija al país desde Cuba para explicar concretamente el estado del proceso de paz.
Fuente
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