Juan Fernando Cristo, un veterano dirigente de la política colombiana, tiene por estos días uno de sus principales retos: lograr que Iván Cepeda gane la Presidencia de la República el próximo 21 de junio, pese a que Abelardo de la Espriella le sacó casi 700.000 votos de ventaja.
Cristo, aunque reconoce que hubo errores, está seguro de que asuntos como la constituyente, que proponían sectores cercanos a Cepeda y al presidente Gustavo Petro, así como su rechazo a reconocer los resultados de la votación, ya quedaron atrás, y que es el momento de buscar los millones de votos necesarios para vencer a De la Espriella y continuar con el proyecto del progresismo.
¿Cómo están reorganizando la campaña para esta segunda vuelta?
Yo creo que, de alguna manera, el resultado de la primera vuelta sigue demostrando que el país tiene una decisión para la segunda vuelta entre dos visiones totalmente antagónicas. Yo creo que en la campaña de Iván Cepeda avanzamos en esta primera vuelta en el discurso de la profundización de las reformas sociales, en mantener el cambio social, en mantener la inclusión social, en darle a quienes históricamente en Colombia no la habían tenido, como se hizo en los últimos años del gobierno de Gustavo Petro. Sin duda alguna, las segundas vueltas siempre implican un cambio en el mensaje y un cambio en la convocatoria a sectores más amplios de la ciudadanía, a los sectores de centro, especialmente a los ciudadanos, más que a los dirigentes, para convencerlos, y ese es el esfuerzo que tenemos que hacer en estas dos semanas que quedan de campaña.
Es un tiempo muy corto para clarificar los mensajes, enviar mensajes con mayor contundencia en lo que tiene que ver con el Acuerdo Nacional, que es el eje fundamental del mensaje de Iván Cepeda. Lo fue en la primera vuelta, pero seguramente no tuvo la suficiente fuerza y tenemos que fortalecerlo ahora en la segunda vuelta, y persuadir también a muchos colombianos que no salieron a votar. Tuvimos mucha información de gente, en todo el país, que simpatiza con la campaña de la Alianza por la Vida, pero que, por fallas de la misma campaña, no garantizamos que saliera a votar en las distintas regiones de Colombia.
¿Cómo van en la tarea de buscar sectores como el de Sergio Fajardo, el de Claudia López, que es esa línea más de centro de la que estamos hablando?
Pues yo creo que va muy bien porque tanto Claudia López como Sergio Fajardo y Juan Daniel Oviedo han señalado con toda claridad que jamás votarían por el candidato de la derecha, que tienen profundas diferencias con la candidatura de Abelardo de la Espriella y, a pesar de que no anuncian su voto por Iván Cepeda, reconocen en él a un hombre íntegro, con trayectoria intachable.
Creemos que el mensaje de Iván Cepeda y también del Gobierno Nacional de descartar definitivamente la posibilidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia, algo que habíamos pedido muchos en la campaña desde hace varios meses, ayuda mucho a despejar ese camino; no tanto el de Claudia, Fajardo y Oviedo, sino especialmente el de los más de 3 millones de colombianos que no votaron el 31 de mayo ni por De la Espriella ni por Cepeda y que consideramos que están mucho más cerca de las ideas del cambio social y de la campaña de la Alianza por la Vida que representa Cepeda.
¿No se demoró el candidato en tomar esa decisión y decir no a la constituyente?
Pues es que el candidato nunca planteó la constituyente. Yo diría que se demoró el Gobierno en desmontar el comité de promotores recolectores de firmas de la constituyente, porque Cepeda, durante toda la campaña, insistió en que su camino era el del Acuerdo Nacional. La campaña nunca promovió la constituyente, Cepeda nunca promovió la constituyente y la campaña nunca recogió firmas.
Ahora, yo entiendo, y es razonable, que en la medida en que el Gobierno nacional seguía insistiendo en la convocatoria de la constituyente, eso generaba confusión y dudas en la ciudadanía, cosa que ya se resuelve con la decisión de retirar el comité de firmas de ese proyecto de ley de constituyente para el cual venía recogiendo apoyos. Entre otras cosas, nadie se preguntó cuántas firmas había recogido, y eran muy pocas; eso nunca tuvo vida.
¿Sobre los resultados aún Cepeda no los ha reconocido, eso no afecta?
Eso ya se reconoció el lunes. Aquí nos montamos en unas historias absurdas porque siempre, entre primera y segunda vuelta, hay unos resultados que no fueron apretados para el paso del tercero a la segunda vuelta, con una diferencia grande. El reconocimiento del resultado es cuando se reconoce la elección de un presidente de la República. Ya Cepeda dijo el lunes que no había errores en el preconteo y, obviamente, en los escrutinios tampoco. No he escuchado a Abelardo de la Espriella decir que reconoce los resultados de los escrutinios. Yo creo que ese tema ya está chuleado y hay que concentrarse en la campaña. Nadie está desconociendo los resultados.
Aquí se ha tratado de crear una narrativa de peligro para las instituciones y la democracia que implicaría, supuestamente, una presidencia de Iván Cepeda, y es exactamente al contrario. Cuando uno compara trayectorias, cuando uno compara condiciones éticas, cuando uno compara las propuestas y lo que ha sido la vida de Iván Cepeda frente a la del otro candidato, es evidente que el peligro institucional para la democracia colombiana y para la libertad de expresión es precisamente la otra candidatura.
¿Por qué?
El candidato De la Espriella ha dicho una y otra vez, y parece que algunos no quieren escuchar, que va a acabar con la JEP, que va a salirse del sistema interamericano de derechos humanos, que va a salirse de la OEA y de las Naciones Unidas. Si eso no es poner en riesgo la institucionalidad del país, yo no sé qué lo es.