a instalación del nuevo Congreso dejó como principal hecho político una alianza entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico que permitió la elección del senador Honorio Enríquez, del Centro Democrático, como nuevo presidente del Senado. La decisión sorprendió por el respaldo recibido desde sectores opuestos y abrió interrogantes sobre la forma en que se desarrollará la relación entre el Legislativo y el gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella.
Enríquez fue elegido con 56 votos frente a 45 obtenidos por Alfredo de Luque, candidato respaldado por el gobierno entrante y varios partidos políticos. El nuevo presidente del Senado llega al cargo tras una trayectoria que incluye la presidencia de la Comisión Séptima y las dos vicepresidencias de esa corporación.
En la Cámara de Representantes, tal como estaba previsto, fue elegido presidente el conservador Nicolás Barguil. Además, las demás dignidades del Senado fueron definidas con votaciones ampliamente mayoritarias. Manuel Virgüez, del Partido Mira, asumió la primera vicepresidencia, mientras que Alejandro Ocampo, del Pacto Histórico, ocupará la segunda vicepresidencia, correspondiente a la oposición. También fueron reelegidos el secretario general del Senado, Diego González, y el subsecretario Saúl Cruz.
La votación dejó un mensaje político relevante. Aunque el Centro Democrático se declaró partido de gobierno, no siguió la línea impulsada por el Ejecutivo para la presidencia del Senado. Según el análisis presentado por Juan Lozano, esto demuestra que la colectividad respaldará algunos proyectos del nuevo gobierno, pero mantendrá independencia en las principales decisiones legislativas.
La expectativa ahora se concentra en establecer si la alianza entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico se limitará a la elección de la mesa directiva o si tendrá continuidad durante el trámite de iniciativas como la reforma tributaria, el Plan Nacional de Desarrollo y el control político a los ministros.
Durante la jornada también sobresalió el último discurso del presidente Gustavo Petro ante el Congreso. El mandatario presentó un balance de su administración, insistió en sus denuncias sobre un supuesto fraude electoral y sostuvo que este habría tenido un componente cibernético internacional. Sus declaraciones generaron controversia, especialmente cuando afirmó que durante su gobierno no hubo hechos de violencia política comparables a los registrados en años anteriores, lo que reavivó el debate sobre el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay.
En paralelo, el gobierno entrante anunció nuevos nombramientos. La exsenadora Paola Holguín fue designada ministra de Cultura; el exsenador Carlos Felipe Mejía será embajador en España; la diseñadora Silvia Tcherassi fue nombrada embajadora ad honorem de la moda colombiana, y también fueron presentados varios funcionarios que integrarán la Presidencia de la República.
Otro de los hechos destacados fue la participación del presidente electo en los actos de independencia realizados en Medellín junto al alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador Andrés Julián Rendón, escenario en el que reiteró la importancia de Antioquia para su gobierno. A ello se sumaron avances en la agenda bilateral con Estados Unidos en materia de seguridad, nuevas amenazas denunciadas contra el presidente electo y la consagración de España como campeona del Mundial tras vencer a Argentina en la final.