El excanciller y exembajador de Colombia en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo, le pidió al presidente Abelardo de la Espriella reconsiderar su promesa de no viajar al exterior y fortalecer su presencia diplomática, en medio de los cambios políticos derivados de las elecciones de medio término en ese país.
Durante una entrevista con el programa Tarde, pero llego, de La FM, Murillo explicó que Colombia debe ajustar su estrategia diplomática, ampliar los canales de interlocución y moderar el discurso de sus funcionarios para mantener espacios de diálogo en Washington. El exfuncionario señaló que el nuevo escenario político estadounidense exige que el Gobierno colombiano tenga mayor capacidad de maniobra y construya relaciones con distintos sectores políticos y sociales.
Murillo considera necesaria la presencia del presidente en Washington
Al ser consultado por la mesa radial sobre la posibilidad de que el vicepresidente Restrepo contribuya a mejorar la interlocución internacional, Murillo reconoció que puede cumplir un papel importante, pero advirtió que no reemplaza el contacto directo entre mandatarios.
Según explicó, los encuentros personales entre presidentes y congresistas estadounidenses permiten abordar asuntos que difícilmente se resuelven mediante otros canales diplomáticos.
Por esa razón, recomendó que De la Espriella viaje a Washington al menos dos veces al año: una durante la primavera y otra en otoño, procurando que una de esas visitas coincida con la Asamblea General de Naciones Unidas. "Esa presencia por lo menos dos veces en Washington, cuando el ambiente es tan tenso, del presidente hace la diferencia", afirmó.
Murillo recordó que, durante su gestión como embajador, el entonces presidente Gustavo Petro sostuvo cuatro encuentros con Joe Biden, dos de ellos en Washington, debido a las dificultades que atravesaba la relación bilateral.
También insistió en que el vicepresidente debe cuidar sus declaraciones públicas. En particular, mencionó una intervención de Restrepo en España en la que cuestionó al progresismo y advirtió que ese tipo de pronunciamientos puede generar repercusiones en Washington.
Moderar el discurso y acercarse a otros sectores
Otra de las recomendaciones de Murillo fue moderar el lenguaje utilizado por los integrantes del Gobierno. Para el exembajador, los pronunciamientos de los funcionarios pueden dificultar la construcción de acuerdos y reducir los espacios de interlocución.
"Yo sí creería que es importante eso. Eso envía mensajes", respondió cuando Tarde, pero llego preguntó cuál debería ser la primera señal de apertura del Gobierno colombiano.
Además, planteó la necesidad de establecer conversaciones directas con sectores que tienen interlocución en Estados Unidos, entre ellos sindicatos, organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación y comunidades afrodescendientes e indígenas.
Murillo señaló que existen preocupaciones en Washington relacionadas con la libertad de prensa, las oportunidades para las comunidades y las políticas de fumigación.
En ese contexto, mencionó a los congresistas Gregory Meeks y James McGovern, quienes, según explicó, han manifestado inquietudes sobre distintos asuntos de la política colombiana. A su juicio, el Gobierno debe prepararse para esos cuestionamientos y buscar acuerdos mínimos con los sectores que tienen incidencia en el debate político estadounidense.
Murillo cuestiona el nombramiento del canciller Omar Bula
Durante la conversación, se le preguntó directamente si consideraba que el nombramiento de Omar Bula como canciller podía representar un error para el Gobierno. Murillo respondió que, ante el nuevo escenario político de Washington, esa designación podría generar dificultades.
Para explicar su posición, comparó la situación con un equipo de fútbol que cuenta con todos sus jugadores, pero decide dejar algunos por fuera, aunque los necesite para competir. El excanciller sostuvo que el Gobierno necesitará interlocutores con capacidad de construir puentes políticos, especialmente cuando se discutan asuntos presupuestales y los recursos destinados a Colombia.
También advirtió que los pronunciamientos del canciller pueden dificultar esa labor diplomática.
Al preguntarle si estaría dispuesto a desempeñar un papel como interlocutor, Murillo aclaró que mantiene relaciones con congresistas estadounidenses y que comparte sus impresiones sobre la situación colombiana, pero marcó distancia frente al actual Gobierno. "Yo estoy en otra orilla y no en la orilla del actual gobierno", puntualizó.
El exembajador reiteró que puede contribuir al país por encima de las diferencias ideológicas, aunque recordó que su agenda política está ubicada en el centroizquierda.
Finalmente, insistió en que Colombia necesita revisar sus mensajes, fortalecer su presencia internacional y construir canales de comunicación con distintos sectores para afrontar los cambios del escenario político estadounidense.