3 Oct 2016 07:00 AM

Colombia entra en la incertidumbre tras triunfo del no en el plebiscito

Pese a la derrota. Gobierno y Farc expresaron su firme voluntad de buscar una salida política al conflicto armado.
Alfredo Rangel: lo fundamental es que el Gobierno tenga en cuenta las críticas
 
 
Marta Lucía Ramírez, ex ministra: Asamblea Nacional Constituyente sería lo coherente
 
 
Senador Armando Benedetti: puede que haya caído en el tema retador, pero nadie creía que el no iba a ganar
 
 
 
Colombia rechazó sorpresivamente este domingo el acuerdo de paz con las Farc, sumiéndose en una incertidumbre sobre el futuro de un proceso que busca terminar más de medio siglo de violencia.
 
Pese al inesperado golpe, tanto el presidente Juan Manuel Santos como el jefe máximo de las Farc, Rodrigo Londoño (''Timochenko''), expresaron su firme voluntad de buscar una salida política al conflicto armado. "No me rendiré y seguiré buscando la paz hasta el último día de mi mandato, porque ese es el camino para dejarle un mejor país a nuestros hijos", señaló el mandatario en una alocución televisada desde la presidencial Casa de Nariño, flanqueado por su equipo negociador en los diálogos en Cuba.
 
Casi simultánteamente, desde La Habana, sede de las negociaciones de casi cuatro años, 'Timochenko' aseguró que los guerrilleros "mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro".
 
Este resultado, que ninguna encuesta anticipó, ocurre casi una semana después de la firma de la paz, sellada por Santos y 'Timochenko' en una solemne ceremonia en Cartagena, ante 15 jefes de Estado y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.
 
Uribe, fortalecido
 
El pronunciamiento de los colombianos es un espaldarazo al expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), que lideraba el rechazo al acuerdo con las Farc. "Se puede ver como un triunfo de Uribe", dijo a AFP la analista política Arlene Tickner, de la Universidad del Rosario, sobre el actual senador y feroz opositor a Santos, quien fuera su ministro de Defensa y a quien considera un "traidor" por negociar con la guerrilla.
 
Desde su bastión en el noroeste del país, el líder del Centro Democrático, para quien el acuerdo otorgaba impunidad a los guerrilleros y encaminaba al país hacia el "castrochavismo" de Cuba y Venezuela, insistió en que "todos" anhelan la paz en el país. "Queremos aportar a un gran pacto nacional, nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible: la libertad, la justicia institucional, el pluralismo", dijo.
 
Los colombianos, hartos de la guerra, se negaron a hacer concesiones a las Farc, que marcaron la historia reciente con masacres, secuestros, extorsiones y desapariciones forzadas. Uno de los convencidos por el "No" era Plinio Apuleyo Mendoza, periodista y escritor, que se dijo "sorprendido y contento. Sorprendido porque no pensaba que con todo ese despliegue publicitario no fuera a ganar el 'Sí'. Aspiraba a que no fuera muy grande la diferencia, pero creo que todos nos sorprendimos", dijo a la AFP.
 
El gobierno de Santos dijo en varias oportunidades no tener un plan B si triunfaba el voto negativo. "Esto se siente como un Brexit", dijo a la AFP Kirsty Brimelow, abogada y directora de Bar Human Rights Committee, invitada a la firma en Cartagena, en alusión a la salida de la Unión Europea votada por los británicos que las encuestas tampoco pronosticaron.
 
Un país dividido 
 
El ajustado resultado refleja la profunda polarización en el país. "Ganó el odio, ganó el odio a las Farc", dijo a la AFP Jorge Restrepo, director del centro de análisis Cerac. "Quedamos sumidos en una profunda crisis política y con unas consecuencias económicas muy negativas", agregó. Ahora son las Farc las que "decidirán si siguen con el desarme, la reintegración y el cese el fuego bilateral", dijo. 
 
El pacto con las Farc, de 297 páginas, busca terminar el principal y más antiguo conflicto armado de América, un complejo entramado de violencia entre guerrillas, paramilitares y agentes estatales, con saldo de 260.000 muertos y 6,9 millones de desplazados. "Hay quienes arriesgan todo por continuar la guerra. Y esto hiere el alma", dijo al saludar días atrás el acuerdo el papa Francisco, que este domingo recordó que su anunciada visita a Colombia dependía de que el proceso de paz estuviera "blindado". 
 
En la sede de la campaña por el "Sí", en el emblemático hotel Tequendama en el centro de Bogotá, se vivió un clima de luto. "Estoy muy decepcionado de que el país esté diciendo 'No'. No sé qué va a pasar, pero espero que no vuelvan a la guerra", pedía Juan Cruz, de 43 años, que portaba una bandera de Colombia.
 
El acuerdo preveía el ingreso de las Farc en la política de forma legal. Sus 5.765 combatientes, según cifras de la guerrilla, iban a concentrarse en 27 sitios para su desarme y posterior reinserción a la vida civil. Pero ahora lo que reina es una gran interrogante.