Después de que la Corte Suprema de Justicia ratificara la condena contra Santiago Uribe Vélez por concierto para delinquir y homicidio, ambos agravados, el ganadero y su defensa buscan que el alto tribunal vuelva a pronunciarse.
El penalista Jaime Granados, quien lo defiende, radicó en el alto tribunal un recurso de casación.
Se trata de un caso relativamente inédito, porque la Sala de Casación Penal, la que tendría que decidir si admite el mecanismo o no, fue la que confirmó la sentencia del Tribunal Superior de Antioquia en contra del hacendado, a quien la justicia señala de cometer delitos de lesa humanidad con el grupo paramilitar 'Doce Apóstoles'.
En términos estrictamente jurídicos, el recurso de casación es extraordinario. En las academias de derecho y en análisis más públicos se insiste en que no es una tercera instancia, sino un mecanismo excepcional para reclamar sobre vulneraciones a derechos fundamentales, sin posibilidades de, por ejemplo, recabar más pruebas.
Ya en la práctica, los litigios se alargan por la idea de tratar a la casación como un simple análisis de un superior jerárquico, el más grande en el derecho colombiano. El contexto sobre la figura es importante de cara a un proceso que promete extenderse más, después de dieciséis años, el de Uribe Vélez.
Un juzgado antioqueño absolvió en primera instancia al hermano del expresidente Álvaro Uribe.
El Tribunal Superior de Antioquia, por unanimidad —con tres magistrados a favor—, lo condenó. Santiago Uribe y Jaime Granados acudieron a la impugnación especial, una garantía de revisión de una condena que no llegó en primera.
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