Entre la noche del 10 de agosto, el día en que toda agenda en Colombia se vio interrumpida por un terremoto sin precedentes en el país, y la madrugada del 11, el presidente Abelardo de la Espriella informó que acababa de concluir “una importante reunión en el Ejército” y que tenía “un gran anuncio para Colombia”.
Con un video en sus redes sociales, anticipó que revelaría los resultados de una operación militar. Se trata del primer bombardeo de su gobierno, cuatro días después de tomar posesión. Las Fuerzas Militares lo ejecutaron en distintas veredas de Tibú y San Calixto, en Norte de Santander, contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La guerrilla activa más antigua de América inició una ofensiva en Catatumbo, una convulsa región fronteriza con Venezuela —donde el régimen del depuesto Nicolás Maduro les ofrecía refugio a los armados—, a inicios de 2025 para arrebatarle territorios clave al Frente 33, una disidencia de las Farc que dialogaba con el Gobierno.
Un año después de que el drama estallara, las Naciones Unidas cifraban en más de cien mil el número de personas desplazadas forzosamente. La Unidad para las Víctimas, en diciembre de 2025, precisaba que el desplazamiento golpeó a 102.857 personas; las amenazas, a 8.222, y el confinamiento, a 6.405.
Así que la presencia del ELN solo genera zozobra. La noche del lunes, las Fuerzas Militares sobrevolaron la vereda El Sinaí, de San Calixto, en límites con El Tarra, y lanzaron las bombas. Preliminarmente, tres campesinos civiles resultaron impactados. La Defensoría del Pueblo revisa las “posibles afectaciones a la población civil”.
Tres civiles habrían resultado heridos en medio de la operación militar
Entre los civiles golpeados, aparentemente, estaría una mujer de 44 años y otras dos personas “que resultaron heridas producto del bombardeo”, que además habría provocado “desplazamientos forzados hacia la cabecera municipal de El Tarra”. El Ministerio Público instó a las autoridades locales a garantizar atención humanitaria.
“Continuaremos verificando la situación en terreno y acompañando la respuesta institucional para contribuir a la garantía de los derechos de las comunidades afectadas”, afirmó la Defensoría, que pidió a la fuerza pública “reforzar la planeación y evaluación de las operaciones militares” para prevenir daños a la población civil.
Las Fuerzas Militares, hoy por hoy, conservan la última cúpula que dispuso el gobierno de Gustavo Petro: el general Hugo López comanda a las Fuerzas y el general Royer Gómez es el jefe del Ejército. El ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Mora, por su parte, sí fue posesionado por el mandatario Abelardo de la Espriella.
Hasta ahora, ni De la Espriella ni Mora han anunciado los resultados de la Operación Beta, la que ejecutó el bombardeo, pero entre las fuerzas se habla de un balance preliminar de dos muertes y de cinco campamentos y dos búnkeres destruidos. Las tropas encontraron abundante material de guerra: armamento, explosivos y drones.
El nuevo gobierno llegó con la promesa de atacar con más intensidad a las estructuras criminales. El expresidente Petro autorizó su primer bombardeo en julio de 2024, dos años después de llegar a la Casa de Nariño, y en su cuatrienio la fuerza pública efectuó veinticinco en total, principalmente contra las disidencias de las Farc al mando de Néstor Gregorio Vera, alias ‘Iván Mordisco’.
La ofensiva deja desplazamientos y denuncias por posibles daños a civiles
La Defensoría, en su más reciente Boletín de Movilidad Humana, documentó el desplazamiento forzado de 15.960 personas en Colombia entre enero y junio, con Norte de Santander siendo el departamento más golpeado: 3.854 personas tuvieron que abandonar sus hogares. La entidad humanitaria lanzó varias recomendaciones.
Al Ministerio de Defensa, la Defensoría le solicitó adoptar “las medidas necesarias” para fortalecer la protección de la población civil en los territorios más impactados por los desplazamientos y los confinamientos, como El Tarra, Ocaña, Sardinata y Tibú, precisamente en la alterada región nortesantandereana del Catatumbo.
El bombardeo de agosto involucró aviones Kfir, un modelo israelí que la administración de izquierda buscó reemplazar con los suecos Gripen, y A-29 Super Tucano. Las Fuerzas Militares verifican si algún cabecilla eleno resultó abatido. La Alcaldía de El Tarra resaltó la “preocupación” de sus habitantes ante las detonaciones.
La oficina del alcalde Eyder Robles —que llegó al cargo con una coalición entre La Fuerza de la Paz, el partido de Roy Barreras; Colombia Renaciente y la Alianza Social Independiente, ASI— citó reportes de líderes comunitarios para subrayar que “algunas viviendas de la población civil habrían resultado afectadas”.
“Así mismo, se ha informado sobre varias personas, entre ellas líderes comunitarios y familiares de habitantes que presuntamente podrían encontrarse afectados por estos hechos, de quienes hasta el momento no se cuenta con información clara sobre su situación y paradero”, zanja la alcaldía, que llamó “a mantener la calma”.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Dónde ocurrió el primer bombardeo del gobierno de Abelardo de la Espriella?
Las Fuerzas Militares bombardearon distintas veredas de Tibú y San Calixto, en Norte de Santander, en una operación contra el ELN. El ataque se concentró en la vereda El Sinaí, de San Calixto, en límites con El Tarra.
¿Cuántos civiles habrían resultado heridos por el bombardeo?
Preliminarmente, tres campesinos civiles habrían resultado heridos, entre ellos una mujer de 44 años. La Defensoría del Pueblo verifica las posibles afectaciones, y señaló que el bombardeo también habría provocado desplazamientos hacia la cabecera municipal de El Tarra.
¿Qué se sabe hasta ahora de la operación militar contra el ELN?
Las Fuerzas Militares verifican si algún cabecilla del ELN murió en la operación, mientras un balance preliminar habla de dos fallecidos y cinco campamentos y dos búnkeres destruidos. Las tropas también encontraron armamento, explosivos y drones.
¿Qué han dicho las autoridades sobre las posibles afectaciones a la población civil?
La Defensoría pidió reforzar la planeación y evaluación de las operaciones militares para prevenir daños a civiles y solicitó garantizar atención humanitaria. La Alcaldía de El Tarra, además, reportó que algunas viviendas habrían resultado afectadas y expresó preocupación por la situación de habitantes cuyo paradero aún no estaba claro.