Las autoridades confirmaron un golpe estratégico contra una de las estructuras criminales más peligrosas del suroccidente del país. Esto con la captura de José Alex Vitonco Ándela, conocido con los alias de “David” o “Mi Pez”, que según destacaron, no solo representa la caída de un cabecilla clave, sino que deja al descubierto profundas fracturas internas dentro de esta organización ilegal.
Durante varios meses, un grupo especializado conformado por unidades de la Dirección de Investigación Criminal, DIJIN y el Grupo de Operaciones Especiales Antiterroristas, qGRATE, en compañía de tropas del Ejército Nacional, le siguieron la pista a este hombre que se movía constantemente entre Tolima, Huila, Cauca y Valle del Cauca.
Lograron reconstruir, paso a paso, sus rutas, sus contactos y sus rutinas
Su estrategia era clara: desplazarse de manera continua para coordinar acciones criminales contra la Fuerza Pública y la población civil. Sin embargo, esos mismos movimientos terminaron convirtiéndose en su principal debilidad.
Las autoridades lograron reconstruir, paso a paso, sus rutas, sus contactos y sus rutinas. Un seguimiento milimétrico permitió identificar no solo a su círculo más cercano, sino también sus enlaces financieros y a los encargados de manipular explosivos dentro de la estructura.
Desmovilizados y fuentes humanas en terreno revelaron un elemento clave
La inteligencia fue más allá. Testimonios de desmovilizados y fuentes humanas en terreno revelaron un elemento clave: la organización ya no operaba de manera cohesionada.
Alias “Mi Pez” mantenía fuertes tensiones con otro cabecilla conocido como “Marlon”.
De acuerdo con las autoridades, las diferencias entre ambos venían creciendo por los pobres resultados de acciones terroristas en zonas como Cali y Jamundí, donde los ataques no lograron el impacto que buscaban.
A esto, según se explicó desde los investigadores, se sumaron disputas por el manejo del dinero ilícito.
Y es que según los resultados de esas mismas investigaciones, “Mi Pez” estaría ocultando recursos y omitiendo reportes a su superior, con el fin de beneficiar intereses personales.
Esa situación habría debilitado la cadena de mando y generado desconfianza dentro de la estructura.
De hecho, se logró establecer que este cabecilla habría adquirido propiedades y vehículos de carga en ciudades como Popayán, Medellín, Cali y Buenaventura, presuntamente para uso propio, lo que provocó malestar entre mandos medios que empezaron a cuestionar su liderazgo.
Pero hubo un punto de quiebre aún más delicado
Un ataque en el sector del túnel de la vía Panamericana, entre Cali y Popayán, terminó por romper definitivamente la relación entre los cabecillas. En ese hecho, resultaron afectadas personas cercanas como familiares y amigos, de integrantes de la misma estructura criminal.
Ese episodio no solo fracturó la confianza, sino que profundizó las divisiones internas.
Mientras tanto, alias “Marlon” habría intensificado la presión sobre otros mandos para ejecutar acciones terroristas de alto impacto en departamentos como Valle del Cauca, Cauca y Nariño, en medio de un ambiente de desobediencia y tensión interna.
De acuerdo con las autoridades, la captura de “Mi Pez”, entonces, no solo representa un resultado operativo, sino que expone un momento crítico dentro de esta organización criminal: debilitada, dividida y bajo presión.