Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador.
Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador, asesinado el 17 de diciembre de 1986.
Colprensa
2 Oct 2018 02:00 PM

El clamor de justicia en el caso de Guillermo Cano

A las 3:00 p.m. de este martes, la familia Cano se reunirá en EE.UU.
Catalina González Navarro
Catalina
González Navarro

El nombre de Guillermo Cano Isaza es conocido en el mundo por su incansable lucha por la libertad de expresión y por contar historias que le incomodaban a otros en el país, también por ser el hombre que desenmascaró al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, a través de las páginas del periódico El Espectador, el más antiguo de Colombia.

En agosto de 1983, un año después de que Escobar llegara a la Cámara de Representantes,  la buena memoria de Cano Isaza le permitió recordar que Escobar Gaviria había estado preso en Medellín y ordenó a un grupo del diario que buscara dicha imagen en la que lo reseñaban al ingresar a la cárcel. 

Así fue como en el archivo del periódico encontraron en la edición del viernes 11 de junio de 1976, la fotografía en la que se veía al delincuente detenido, se trataba de una noticia en la que reportaban que seis narcotraficantes habían sido capturados en Itagüí  (Antioquia) y entre ellos estaba el líder del Cartel de Medellín. 

Guillermo Cano decidió publicar de nuevo esa noticia y en su columna de opinión, ‘Libreta de Apuntes’ cuestionó dicha actividad ilegal. Bajo el titular ¿Dónde están que no los ven? escribió: “Hace también un poco más de una semana que el juez que investiga el doble y abominable homicidio impartió orden de captura, en cumplimiento del correspondiente auto de detención y ya sin dudas constitucionales respecto a la posible inmunidad parlamentaria, del sujeto antes dos veces mencionado, y es la hora de ahora que Escobar Gaviria, como su primo carnal Gustavo, siguen gozando de cabal libertad como si las órdenes de los jueces no fueran de obligatoria obediencia”. 

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Ese fue el detonante de la persecución de Pablo Escobar a Guillermo Cano y a El Espectador. Durante la década de los ochenta, asesinaron a tres gerentes del diario, pusieron una bomba en la sede de Bogotá, amenazaron a sus reporteros y la noche del miércoles 17 de diciembre de 1986 cuando salía del periódico en su carro Subaru de placas AG 5000, una moto se acercó y acabó con su humanidad.  

Un día antes, el 16 de diciembre, la periodista Cecilia Orozco Tascón entrevistó a Cano Isaza, el objetivo era que contara cómo se hacía periodismo en medio de las amenazas del narcotráfico; allí confirmó que los reporteros corrían riesgo en Colombia: “yo salgo de aquí por las noches y no sé qué va a pasar”. 

Guillermo Cano Isaza asumió la dirección de El Espectador cuando tenía 27 años.
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Guillermo Cano Isaza asumió la dirección de El Espectador cuando tenía 27 años.

Si bien es cierto, el narcotráfico no fue la única lucha de don Guillermo, entre sus logros se resalta su esmero por la Libertad de prensa, un referente para la familia Cano, fundadora del diario y que debió enfrentar varias censuras propias y ajenas, pero por las que se destacaron en seguir publicando. Se unieron para que el diario El Siglo reabriera sus páginas en 1953, para que El Tiempo volviera a circular en 1955 y que mientras estuvo cerrado El Espectador en 1956 circulara por 45 días El Independiente. 

Otra de las labores emblemáticas fue la del Grupo Grancolombiano, dueño de más de 200 empresas y propietario de uno de los bancos más importantes de Colombia. El Espectador descubrió unas manipulaciones con los fondos de inversión, lo publicó y desencadenó en un recorte en la pauta publicitaria para el periódico, lo que causó una crisis económica para la empresa. En sus páginas publicaron: “somos un periódico con una larga trayectoria de persecuciones implacables pero con un respaldo enorme de opinión pública”.

Sin embargo, la persecución contra El Espectador no terminó con el asesinato de Guillermo Cano Isaza; el 29 de marzo de 1989 el abogado y, también, periodista Héctor Giraldo Gálvez fue asesinado. Pero esto no fue una excusa para detener la búsqueda de justicia, el asesinato del emblemático director fue declarado como de lesa humanidad en 2010.

A las 3:00 de la tarde de este martes, Ana María Busquets de Cano, viuda;  su hija, María José Cano, su nieta María José Medellín, que se desempeña como periodista en El Espectador; la Fundación para La Libertad de Prensa (FLIP), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la organización de defensa de Derechos Humanos Robert F. Kennedy Human Rights esperan que se haga justicia y que la investigación del crimen de Guillermo Cano sea tenida en cuenta de nuevo en la CIDH.

A esta histórica cita también fue convocado el Estado colombiano, en un hecho que marcará el futuro de este proceso que aún lamenta el periodismo latinoamericano.  

Fuente
Sistema Integrado Digital