24 Oct 2016 03:13 PM

Condenan al Estado a pagar $1600 millones a familiar de desaparecido en Palacio de Justicia

Señaló el Consejo de Estado que tanto Policía y Ejercito de la época utilizaron un modus operandi tendiente a desaparecer personas que salieron vivas del Palacio. 
Serán 1600 millones de pesos los que deberá pagar el Estado al hijo de Gloria Anzola, quien fue reportada como desaparecida en la toma del Palacio de Justicia.
 
Así lo decidió la sección tercera del Consejo de Estado, quien responsabilizó de los hechos a la Policía y al Ejército Nacional, quienes no supieron llevar a cabo las operaciones pertinentes cuando los rehenes salieron del Palacio de Justicia rumbo a la Casa del Florero, ese 6 de noviembre de 1985
 
El fallo de esta sentencia señala que “existió un modus operandi tendiente a la desaparición forzada de personas consideradas como sospechosas de participar en la toma o de ser colaboradores del grupo guerrillero M-19. Concluyó que esas personas eran separadas del resto de rehenes y conducidas a instalaciones militares, donde en algunos casos fueron torturadas y desaparecidas. Igualmente, encontró demostrado que bajo la dirección de autoridades militares, se alteró la escena de los hechos y se cometieron múltiples irregularidades en el levantamiento de los cadáveres en el Palacio de Justicia”. 
 
Con base en dicha sentencia, la Sección Tercera del Consejo de Estado liquidó los perjuicios por lucro cesante que no quedaron incluidos en la sentencia de la Corte Interamericana cuando esta ordenó la indemnización de los daños causados a la familia de la víctima por su desaparición forzada, dinero que tendrá que ser reconocido por el Ministerio de Defensa.
 
Para Juan Francisco, hijo de Gloria Anzola, fueron varios años de lucha en los que conoció la justicia colombiana a raíz de la cantidad de recursos que tuvo que interponer para que el caso de su madre fuera reconocido como una desaparición del Palacio de Justicia. 
 
"No saben todo lo que tuve que pelear por esto. Muchas veces hubo fallos en nuestra contra, interpusimos tutelas, se dilataron procesos cuando se veía una luz que nos daba la razón, pero al final la justicia llegó".
 
El día del holocausto, Gloria Anzola, como lo hizo en varias ocasiones, parqueó su carro en los sótanos del Palacio de Justicia, puesto que era familiar de una de las magistradas. Al momento de la toma,  Anzola se encontraba en el parqueadero y fue tomada como rehén. Horas después fue conducida por las autoridades que ingresaron al Palacio, sin conocerse al día de hoy su rumbo.