China calificó como un acto de “intimidación típico” la exigencia de Estados Unidos para que Venezuela conforme una “asociación exclusiva” en el sector petrolero, y aseguró que esa pretensión constituye una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional.
La posición fue expresada por la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, quien afirmó con claridad que Venezuela es un Estado soberano y que posee “plena soberanía permanente sobre sus recursos petroleros y actividades económicas”. Con estas palabras, Beijing rechazó cualquier intento de Washington de condicionar el manejo del crudo del país latinoamericano a los intereses estadounidenses.
Mao Ning señaló que “el uso flagrante de la fuerza por parte de Estados Unidos contra Venezuela” y el pedido de que Caracas favorezca a Estados Unidos en el manejo de sus propios recursos es un comportamiento que se ajusta al libreto de la presión entre potencias. La diplomática fue enfática al declarar: “El uso flagrante de la fuerza por parte de Estados Unidos contra Venezuela y el pedido al país de favorecer a Estados Unidos en el manejo de sus propios recursos petroleros es un acto típico de intimidación, que viola gravemente el derecho internacional y la soberanía de Venezuela”.
Para China, la exigencia de una “asociación exclusiva” implica que Venezuela debería otorgar un trato preferencial a compañías y autoridades de EEUU, desplazando acuerdos previos con otros países. Beijing considera que ese planteo desconoce el principio de que cada nación decide de manera autónoma cómo explotar, comercializar y administrar sus riquezas naturales.
La portavoz añadió que China y otros países tienen “derechos legítimos en Venezuela” que deben ser protegidos. En su intervención, remarcó ante los periodistas: “Permítanme enfatizar que China y otros países tienen derechos legítimos en Venezuela, que deben ser protegidos”, dejando ver que los intereses económicos chinos en el Caribe no son negociables bajo coerción.
Beijing defendió además los pactos de cooperación firmados entre Caracas y Pekín, al asegurar que se trata de convenios celebrados entre dos “estados soberanos” y que están “protegidos” tanto por el derecho interno como por el internacional. Según Mao Ning, esos acuerdos no pueden ser anulados ni modificados por la presión militar o diplomática de un tercer actor.
China recordó que los pactos bilaterales se han construido durante años con base en la complementariedad energética y comercial. El portavoz chino sostuvo que la cooperación con Venezuela responde a un marco legal válido y reiteró que cualquier interferencia estadounidense afectaría la estabilidad de esa relación.
En el plano económico, el Ministerio destacó que China es el segundo socio comercial más importante de Venezuela después de Estados Unidos, y que el volumen bilateral actual asciende a unos 7.000 millones de dólares. La referencia muestra el peso concreto de Beijing en la economía venezolana y explica la dureza del rechazo a la idea de una “asociación exclusiva” que limite la presencia china en el negocio petrolero.