La central obrera argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT), activó este jueves un paro general sin movilización nacional contra la reforma laboral promovida por el gobierno del presidente Javier Milei, cuyo debate legislativo se desarrolla simultáneamente en la Cámara de Diputados.
Se trata de la cuarta huelga general contra la administración Milei desde su llegada al poder hace 26 meses y del paro número 46 desde el retorno de la democracia argentina en 1983.
La medida fue ratificada por el triunvirato que conduce la CGT, luego de confirmarse la sesión parlamentaria convocada para las 14:00 horas en el Congreso, instancia clave para la aprobación de la reforma.
Transporte paralizado y fuerte impacto económico
El dato determinante de la jornada fue la adhesión masiva de los gremios del transporte, lo que garantizó un alto nivel de acatamiento.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA), que representa a los conductores de colectivos, confirmó su participación mediante un comunicado en el que sostuvo que la huelga busca defender “los derechos laborales cercenados por la pretendida reforma laboral”.
El sindicato agregó:
“El paro constituye una medida legítima de defensa colectiva ante políticas que afectan la dignidad del trabajo, la estabilidad del empleo y la sustentabilidad de la actividad del transporte”.
También se sumaron la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), que anunciaron un “paro total de los medios de pasajeros”.
La adhesión incluyó colectivos, trenes, metro, taxis, vuelos comerciales y transporte marítimo y petrolero.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro confirmó el cese total del servicio, mientras gremios ferroviarios, aeronáuticos y mecánicos también suspendieron actividades.
La empresa estatal Aerolíneas Argentinas informó la cancelación de 255 vuelos, afectando a más de 31.000 pasajeros. Aerolíneas privadas también registraron alteraciones operativas.
Contexto político y económico
El paro coincidió con dos hechos políticos relevantes: el viaje internacional de Milei a Estados Unidos para participar en una cumbre junto al presidente Donald Trump, y el anuncio del cierre definitivo de la histórica empresa FATE, que confirmó el despido de 920 trabajadores.
Para la dirigencia sindical, ambos acontecimientos reflejan el clima social que atraviesa el país en medio del programa económico de ajuste impulsado por el Ejecutivo.
El personal estatal también se plegó a la huelga. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció paro con movilización junto a sindicatos industriales y centrales obreras alternativas, pese a la advertencia del Gobierno de descontar el día salarial a quienes no trabajen.
Marchas y tensión frente al Congreso
Aunque la CGT convocó la protesta sin movilización oficial, organizaciones de izquierda, gremios kirchneristas y agrupaciones sociales decidieron marchar hacia el Congreso para manifestarse contra la reforma laboral.
Se espera una concentración frente al Parlamento con consignas centradas en la defensa del empleo y el rechazo al ajuste económico, apenas ocho días después de una protesta similar durante el tratamiento del proyecto en el Senado que terminó con incidentes, heridos y detenidos.
El artículo que el Gobierno retiró
En la antesala del debate, el Gobierno decidió eliminar el polémico artículo 44 del proyecto, que modificaba el régimen de licencias laborales y habilitaba recortes salariales vinculados a enfermedades o accidentes.
El punto había generado un fuerte rechazo sindical al considerarse una flexibilización laboral encubierta. Sectores políticos interpretaron la decisión como un gesto de negociación para reducir la conflictividad social.
Sin embargo, la CGT sostuvo que el retiro del artículo no altera el rechazo estructural al proyecto, al considerar que la iniciativa mantiene cambios que afectan la estabilidad laboral y las condiciones de contratación.
Una ciudad con circulación atípica
Durante las primeras horas del paro se observó un movimiento desigual en Buenos Aires. Avenidas centrales como Corrientes y Belgrano registraban alto flujo de automóviles, mientras que la avenida 9 de Julio mostraba un tránsito similar al de los fines de semana, con escasos colectivos en circulación.
En accesos estratégicos a la capital, como Hipólito Yrigoyen y General Paz, el tránsito particular aumentó ante la ausencia de transporte público.