España atraviesa días de profunda conmoción tras el grave accidente ferroviario ocurrido el domingo 18 de enero de 2026, el más letal en más de una década. Mientras el país guarda tres días de luto oficial, un nuevo hallazgo en la zona del siniestro podría convertirse en la clave para entender qué falló en una tragedia que ya deja 43 personas muertas, más de 100 heridas y decenas de desaparecidos.
El impacto del accidente llevó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a decretar tres días de luto oficial, al tiempo que prometió una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades y evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.
Las autoridades no descartan que el número de víctimas aumente, ya que se teme que aún haya cuerpos atrapados dentro de los vagones, algunos de los cuales quedaron severamente deformados tras el choque.
Así ocurrió el choque entre los dos trenes
El accidente se registró hacia las 7:45 p. m. (hora local), cuando los últimos tres vagones de un tren de la empresa privada Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, se salieron de la vía y colisionaron con un tren Alvia de Renfe, que avanzaba en sentido contrario por una vía paralela.
Como consecuencia del impacto, los dos primeros vagones del tren estatal, que realizaba el trayecto Madrid–Huelva, también descarrilaron y cayeron por un terraplén de cerca de cuatro metros, lo que dificultó las tareas de rescate durante las primeras horas.
Ambas formaciones circulaban a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora, lo que explica la magnitud de los daños y la violencia del choque.

Un accidente rodeado de interrogantes
Desde el inicio de la investigación, el caso ha despertado serias dudas entre expertos ferroviarios, ya que el descarrilamiento ocurrió en un tramo recto de la vía, sin condiciones climáticas extremas, en una infraestructura intervenida recientemente y con trenes nuevos que habían pasado revisiones técnicas.
Hasta ahora, no existe una explicación concluyente que permita entender cómo se produjo el fallo inicial que desencadenó la tragedia.
El hallazgo del bogie que podría ser clave
De acuerdo con información revelada por The New York Times en Español, un fotógrafo del medio localizó un bogie —estructura del chasis donde se ensamblan las ruedas del tren— en un lugar que no había sido informado previamente.
La pieza fue encontrada parcialmente sumergida en un arroyo, dentro de una zanja empinada, a unos 270 metros de la vía férrea, cerca del municipio de Adamuz, en el sur de España, en las inmediaciones de Córdoba.
Lo llamativo es que el elemento no estaba señalizado ni acordonado, y su existencia no había sido comunicada de manera oficial hasta que el medio internacional publicó las imágenes.
Tras la difusión de las fotografías, agentes de la Guardia Civil que colaboran en la investigación reconocieron que tenían conocimiento del bogie, aunque evitaron hacer declaraciones por tratarse de un proceso en curso.
Según el medio ya antes mencionado, horas después, ADIF, la entidad estatal encargada de la infraestructura ferroviaria, confirmó que la pieza había sido localizada por los investigadores, pero no aclaró cuándo se encontró ni a qué tren pertenecería.
Tampoco se ha podido establecer si el bogie llegó hasta ese punto durante el impacto del domingo o si se desprendió antes del descarrilamiento.
El grupo ferroviario italiano Ferrovie dello Stato, de propiedad estatal y accionista mayoritario de la empresa Iryo, evitó pronunciarse sobre si el bogie hallado corresponde al tren privado que se descarriló.

¿Por qué esta pieza podría cambiar la investigación?
Especialistas en accidentes ferroviarios consultados por The New York Times coinciden en que la ubicación y el estado del bogie podrían aportar información determinante sobre el origen del siniestro.
Según Andrew Maloney, abogado experto en demandas por accidentes de transporte en Estados Unidos, la distancia a la que aparece una pieza clave puede ayudar a establecer si esta provocó el descarrilamiento o si se desprendió después del choque.
Además, un testimonio citado por el medio estadounidense señala que las ruedas visibles en las imágenes podrían ofrecer pistas técnicas sobre una posible falla mecánica o estructural.
Por su parte, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios analiza a fondo el estado del tramo donde ocurrió el choque.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció que podría haberse presentado una fractura inicial en el carril, aunque aclaró que todavía no es posible determinar si esa rotura fue la causa o la consecuencia del descarrilamiento.
La preocupación creció aún más luego de que otro tren regional se descarrilara en Gelida, Barcelona, dejando alrededor de 15 personas heridas, un hecho que intensificó el debate sobre la seguridad del sistema ferroviario español.