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Frontera de México y EE.UU.
AFP
18 Jun 2018 09:46 AM

Gobierno Trump no ofrecerá disculpas por separación de niños en la frontera

La semana pasada separaron de sus familias a cerca de 2.000 menores inmigrantes en la frontera con México.
Yurby Calderón
Yurby
Calderón
@yurby_cr

La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, afirmó hoy que el Gobierno no pedirá "disculpas" al asegurar que "las acciones ilegales tienen consecuencias", ante la polémica desatada por la separación de menores de sus familias tras cruzar ilegalmente la frontera.

"No pediremos disculpas" por la separación de niños en la frontera, afirmó Nielsen en un discurso ante la Asociación Nacional de Sheriffs en Nueva Orleans (Luisiana).

Las autoridades confirmaron la semana pasada que separaron de sus familias a cerca de 2.000 menores inmigrantes en la frontera con México en un plazo de seis semanas en el marco de la política de "tolerancia cero" en la frontera y contra la inmigración ilegal, impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.

"Inadmisible" y "cruel" fueron los términos usados por el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU para denunciar este lunes la política estadounidense de separar a los niños migrantes de sus padres en la frontera con México, una medida que genera gran polémica en Estados Unidos.

"Pensar que un Estado busca disuadir a los padres infligiendo tal abuso a los niños es inadmisible", dijo Zeid Ra'ad Al Hussein en la apertura de una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

Dando rienda suelta a su emoción, el responsable de la ONU reclamó al gobierno de Donald Trump "poner fin inmediatamente" a esta "práctica cruel".

En Washington, la primera dama Melania Trump pidió el domingo una política que dé lugar al "corazón" y un rápido acuerdo bipartidista sobre las leyes migratorias en el Congreso, donde legisladores de la oposición demócrata han denunciado la práctica como "diabólica".

En una inusual incursión en la escena política, la esposa de Trump dijo que "detesta ver a los niños separados de sus familias y espera que los dos lados del Congreso puedan por fin acordar una reforma migratoria exitosa".

"Piensa que el país debe respetar la ley pero también debe gobernar con el corazón", explicó a CNN la directora de comunicación de la primera dama, Stephanie Grisham

Enfrentado a la polémica, el presidente Trump acusó a los demócratas de ser responsables de esa situación, una acusación que ellos rechazaron en bloque, y reclamó una vasta reforma migratoria para poner fin al problema.

"Por una vez, los demócratas podrían aportan una solución a la separación forzada de las familias en la frontera trabajando con los republicanos para una nueva ley", dijo el sábado en Twitter. 

La Casa Blanca reivindica abiertamente esta política, sin negar su aspecto polémico.

"La gente no quiere ver a los bebés arrancados de las manos de sus madres", dijo el domingo al canal NBC Kellyanne Conway, cercana asesora de Trump. 

Los demócratas no han escondido su indignación, pero tampoco algunos republicanos.

"Ellos lo llaman 'tolerancia cero' pero un mejor nombre es humanidad cero, y también hay cero lógica en esta política", dijo el senador Jeff Merkley (Oregon), quien lideró a un grupo de legisladores demócratas que visitaron estos días la frontera.

Tras ir a un supermercado transformado para la ocasión en centro de acogida para 1.500 niños de migrantes, Merkley afirmó que "herir a los niños para obtener beneficios legislativos es inaceptable. Es diabólico".

El expresidente demócrata Bill Clinton también tuiteó sobre el tema, que tomó fuerza durante el fin de semana del día del padre en Estados Unidos: "Estos niños no deben ser un instrumento de negociación".

La legisladora Sheila Jackson-Lee acusó en tanto a Trump de "no decir la verdad" cuando asegura que solo sigue las leyes vigentes. "No hay ninguna ley, no hay ninguna política que le permita apartar a los niños de sus familias", dijo, denunciando "un abuso masivo de menores".

La senadora republicana Susan Collins también tildó la medida de "traumatizante para los niños que son víctimas inocentes". Además, "es contraria a nuestros valores como país", dijo.

La exprimera dama Laura Bush criticó de forma igualmente abierta lo que se está haciendo. "Vivo en un estado fronterizo. Entiendo la necesidad de reforzar y proteger nuestras fronteras internacionales, pero esta política de tolerancia cero es cruel. Es inmoral y rompe mi corazón", aseguró en un editorial del Washington Post.