El Ejército ecuatoriano bombardeó una zona donde presuntamente se realizaban actividades de minería ilegal, y en la que se generaban aproximadamente 300.000 dólares diarios, ubicada en la localidad de El Chical, de la provincia norteña de Carchi, fronteriza con Colombia, informó este viernes el Ministerio de Defensa.
Durante la operación, que se ha realizado durante cuatro días, los militares ejecutaron "un bombardeo sostenido" y "saturación de fuego", lo que ha permitido la destrucción de alrededor de 50 bocaminas.
Para este ataque, el Ejército ha utilizado un sistema de armas combinadas que incluye tres tanques AMX-13, morteros de 81 milímetros con 40 granadas, un helicóptero liviano artillado C3 con munición calibre 0,50 y armamento colectivo con 5.520 cartuchos calibre 7,62 milímetros.
De acuerdo a Defensa, los grupos dedicados a la minería ilegal en esta zona tendrán una pérdida anual estimada de 108 millones de dólares.
"La operación 'Fuego Letal' en Chical les arrebató cerca de 110 millones de dólares tanto a las mafias de la minería ilegal como a los grupos armados irregulares a los que les hemos declarado la guerra. Lo dijimos, les queda muy poco tiempo y solo dos opciones: La cárcel o el infierno", escribió en su cuenta de la red social X el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo.
Esta ofensiva se realiza en un momento donde el Gobierno del presidente Daniel Noboa ha intensificado su combate al crimen organizado, dentro la "guerra" que libra contra estas estructuras desde más de dos años, a las que ha catalogado de "terroristas" y que están dedicadas principalmente al narcotráfico, la minería ilegal y las extorsiones bajo amenazas de muerte.
Un ataque en otra zona fronteriza con Colombia, realizado a inicios de marzo en coordinación con Estados Unidos y dirigido contra los Comandos de la Frontera, grupo disidente de la extinta guerrilla de las FARC, generó controversia después de que el presidente, Gustavo Petro, señalara que estaban siendo bombardeados desde territorio vecino, al encontrar en su lado de la frontera una bomba sin explotar que pertenecía a Ecuador.
Ambos países dieron por superado ese incidente después de que una comisión técnica binacional concluyó que había una alta probabilidad de que el artefacto cayera en Colombia después de rebotar al impactar en territorio ecuatoriano.