El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró que los avances para la reapertura de las embajadas de Venezuela y Estados Unidos responden principalmente a la necesidad de proteger al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes —según el Gobierno venezolano— se encuentran detenidos en territorio estadounidense tras una operación militar ejecutada en Caracas a inicios de enero.
Durante una rueda de prensa del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), transmitida por el canal estatal VTV, Cabello afirmó que la restitución de las misiones diplomáticas permitiría contar con representación consular para velar por la seguridad, la salud y el estado general de Maduro y Flores.
Señaló que actualmente no hay funcionarios diplomáticos venezolanos en Estados Unidos que puedan asistirlos, más allá de abogados que, dijo, no son de nacionalidad venezolana.
Proceso diplomático en marcha
El funcionario indicó que el Gobierno venezolano inició un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Washington para restablecer las relaciones consulares y abordar lo que calificó como el “secuestro” del mandatario y la primera dama.
Este proceso incluye evaluaciones técnicas y logísticas por parte de una delegación del Departamento de Estado estadounidense que ya se encuentra en Venezuela, así como el próximo viaje de diplomáticos venezolanos a Estados Unidos, aunque no se precisaron fechas.
Según un comunicado oficial, la administración chavista —ahora encabezada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez— busca reactivar los canales formales de comunicación bilateral, interrumpidos desde 2019, cuando Maduro rompió relaciones con Washington y ordenó el cierre de la embajada estadounidense en Caracas.
Antecedentes de una relación rota
El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró el pasado 4 de enero que su gobierno evaluaba la reapertura de la legación diplomática en Venezuela, un día después de que Maduro fuera trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Desde el cierre de la embajada en Caracas, ubicada en el municipio Baruta, Estados Unidos ha gestionado sus asuntos con Venezuela a través de su oficina externa en Bogotá.
Para el gobierno venezolano, la reapertura de embajadas no solo permitiría atender el caso de Maduro y Flores, sino también sentar las bases para una eventual normalización de las relaciones entre ambos países tras años de confrontación diplomática.