Un video viral que muestra a una ardilla manipulando un cigarrillo electrónico en una calle de Londres ha encendido las alarmas sobre un problema creciente que ya no solo afecta a humanos: el impacto ambiental y sanitario del vapeo en la fauna silvestre.
Las imágenes, registradas en el barrio de Brixton y difundidas por el diario The Telegraph, muestran a una ardilla gris encaramada en una valla mientras sostiene entre sus patas un dispositivo automático para fumar, aparentemente mordiéndolo. La escena, tan insólita como inquietante, se volvió rápidamente viral en redes sociales y abrió un nuevo frente en el debate sobre los residuos de los cigarrillos electrónicos.
El episodio no es aislado. En Filadelfia, otro video compartido en TikTok muestra a una ardilla royendo lo que parece ser un dispositivo tipo “Elfbar”, lo que sugiere que estos productos desechados están comenzando a formar parte del entorno cotidiano de los animales urbanos.
¿Adictas a la nicotina?
Expertos advierten que, lejos de tratarse de una “adicción” como tal, los animales estarían siendo atraídos por los aromas dulces y afrutados de estos dispositivos. Así lo explicó Craig Shuttleworth, quien señaló que los cigarrillos electrónicos pueden resultar más llamativos que las colillas tradicionales precisamente por sus sabores.
Sin embargo, el riesgo es real. Los dispositivos contienen nicotina y microplásticos, dos elementos potencialmente dañinos para animales que no están naturalmente expuestos a ellos. “No conviene que estén expuestos a este tipo de sustancias”, advirtió el especialista, subrayando que los efectos podrían ser comparables a los que ya se conocen en humanos.
Desde la RSPCA, el caso fue calificado como un “claro recordatorio del peligro que supone la basura desechada para la fauna silvestre”. La organización alertó que, antes de ciertas restricciones regulatorias, hasta cinco millones de cigarrillos electrónicos desechables eran arrojados cada semana, convirtiéndose en una fuente masiva de contaminación.
Muerte de aves por vapeadores
El problema va más allá de las ardillas. En Nueva Zelanda se reportó la muerte de un ave tras ingerir un dispositivo de vapeo, mientras que en Gales se documentó el caso de otra ardilla intentando enterrar uno de estos aparatos. Según la científica Evie Button, estos incidentes representan apenas “la punta del iceberg”, ya que muchos casos no se detectan ni se reportan.
Las mascotas también están en riesgo. Datos del Servicio de Información sobre Envenenamiento Veterinario indican que desde 2017 se han registrado al menos 680 incidentes relacionados con cigarrillos electrónicos, el 96 % de ellos en perros. En algunos casos, la ingestión de líquidos de vapeo ha resultado fatal.
El fenómeno también reabre el debate sobre los efectos en humanos. Aunque los cigarrillos electrónicos se promocionan como una alternativa más segura al tabaco tradicional, diversas investigaciones los han vinculado con enfermedades cardiovasculares, daños pulmonares e incluso trastornos neurológicos. La American Heart Association ha calificado el auge del vapeo entre jóvenes como una “grave amenaza para la salud pública”.