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AFP
16 Mayo 2018 06:31 AM

Júbilo y polémica conviven en torno a la boda real a tres días del enlace

El júbilo que impera en el Reino Unido por la inminente boda del príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle, a la que hoy se sumó la primera ministra británica, Theresa May, convive con la polémica suscitada por la posible ausencia del padre de la novia en la ceremonia.
La
Fm

May aprovechó hoy la sesión semanal de preguntas a las que se enfrenta cada miércoles en el Parlamento británico para dar la enhorabuena al príncipe Enrique y su prometida por su enlace en nombre de la Cámara de los Comunes y les deseó "lo mejor para el futuro".

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, se unió a la felicitación de la "premier" conservadora y manifestó sus "buenos deseos" a la pareja, que contraerá matrimonio este sábado 19 de mayo en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor (a las afueras de Londres).

El palacio de Kensington, residencia oficial de los hijos del príncipe Carlos, anunció hoy que los dos hijos mayores de los duques de Cambridge, el príncipe Jorge, de cuatro años, y la princesa Carlota, de tres, ejercerán de paje y dama de honor en la boda de su tío.

No será la primera vez pues los hijos de Guillermo y Catalina ya lo hicieron en la boda de su tía Pippa Middleton con James Matthews, el 20 de mayo de 2017.

Jorge y Carlota -cuyo hermano el príncipe Luis, que nació el pasado 23 de abril, se quedará en casa el día del enlace- irán acompañados de otros ocho niños y niñas.

Serán los ahijados del príncipe Enrique, Florene van Cutsem, de tres años; Zaile Warren, de dos, y Jasper Dyer, de seis, y los ahijados de Meghan Markle, Remmi y Rylan Litt, de seis y siete años, respectivamente.

Completarán la comitiva los gemelos Brian y John Mulroney, de siete años, y su hermana Ivy, de cuatro, nietos del ex primer ministro canadiense Brian Mulroney.

Al tiempo que el palacio de Kensington confirmaba hoy a los integrantes de este séquito, seguía sin aclarar si finalmente el padre de la novia, Thomas Markle, de 73 años, acompañará a su hija hasta el altar, tal y como confirmó hace días.

Las dudas sobre su asistencia comenzaron ayer cuando el portal estadounidense TMZ, especializado en noticias de famosos, aseguraba que Thomas Markle habría decidido no acudir por la polémica suscitada a raíz de unas fotografías que habría pactado con un paparazzi a cambio de dinero.

Poco después el portal aseguraba que Markle habría reconsiderado su decisión por la insistencia de su hija, para en seguida volver a afirmar que no acudiría porque hoy debe someterse a una operación tras haber sufrido hace días un ataque al corazón.

El portal americano apuntó asimismo que Markle culpa a su hijo Thomas Markle Jr, que no ha sido invitado a la boda, de sus problemas de salud por la misiva que dirigió al príncipe Enrique advirtiéndole de que no se casara con su hermana.

El palacio de Kensington no ha confirmado ni desmentido esas informaciones y se limitó ayer a pedir "respeto" y "comprensión" para Thomas Markle ante una "difícil" situación.

"Este es un momento profundamente personal para la señorita Markle en los días previos a la boda", agregó.

En caso de que finalmente Thomas Markle no acuda al evento, los medios británicos apuntan a que sería su madre, Doria Ragland, de 61 años y de raza negra, quien la acompañaría hasta el altar.

Ragland, que está previsto que aterrice hoy en el aeropuerto de Heathrow de la capital británica, conocerá poco antes del enlace a su nueva familia política, entre ellos a la reina Isabel II.

Madre e hija dormirán juntas la noche antes de la boda en el hotel de cinco estrellas ubicado en la Casa Clividen, lugar que fue testigo del primer episodio del famoso caso Profumo en la década de los 60, y después irán juntas en coche hasta la capilla de San Jorge.

Con información de EFE