Durante la Semana Santa de 2026, el comercio en Bogotá enfrenta una dinámica distinta marcada por la salida de cerca del 50% de sus habitantes, lo que convierte esta temporada en uno de los periodos de mayor movilidad del año.
De acuerdo con un sondeo de Fenalco Bogotá y Cundinamarca, los destinos más frecuentes para quienes viajan son municipios de Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Cauca, con Popayán como uno de los principales referentes de turismo religioso.
Cambios en el consumo dentro de la ciudad
El estudio señala que quienes permanecen en Bogotá aprovecharán la semana principalmente para descansar (53%), visitar templos religiosos (15%), realizar actividades deportivas (18%) y asistir a planes culturales como cine o museos (9%).
En este contexto, el comportamiento del comercio presenta variaciones. Mientras algunos sectores reducen su actividad por la menor afluencia de personas, otros registran un incremento en la demanda.
“El comportamiento del comercio en Semana Santa es particular: aunque disminuye el flujo de personas en la ciudad y muchos establecimientos ajustan sus horarios, especialmente el Jueves Santo y Viernes Santo, hay sectores que se dinamizan”, afirmó Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá Cundinamarca.
Pico en ventas de productos religiosos y pescado
Según el gremio, los artículos religiosos alcanzan su punto más alto de ventas durante esta temporada, al igual que el consumo de pescado, que aumenta de forma significativa frente a otras épocas del año.
“Las ventas de artículos religiosos pueden representar hasta el 70% del total anual y el consumo de pescado aumenta de manera significativa”, explicó Orrego.
Impacto en otros sectores y niveles de gasto
Fenalco indicó que sectores como restaurantes, entretenimiento y turismo urbano mantendrán su oferta dirigida a quienes permanecen en la ciudad, aunque con una dinámica más moderada.
En términos de gasto, el gremio estima que los hogares que no salen de Bogotá destinarán alrededor de $400.000 durante la semana, mientras que las familias que viajan podrían superar los $1.500.000 en sus desplazamientos.
La temporada, marcada por el componente religioso y el alto flujo de viajeros, continúa siendo un periodo clave para ciertos segmentos del comercio, en medio de una menor actividad general en la capital.