El presidente Gustavo Petro y la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) protagonizan un nuevo cruce de posiciones por la desaceleración del sector vivienda, tras las declaraciones del mandatario y la respuesta del gremio.
El jefe de Estado cuestionó lo que llamó un “silencio cómplice” frente a la caída en las ventas, mientras que Camacol respondió rechazando esa afirmación y defendiendo sus análisis técnicos sobre la situación del mercado.
Petro: las tasas explican la caída
El jefe del Estado sostuvo que el principal factor detrás del freno en la vivienda es el nivel de las tasas de interés. “¿Por qué cae? No lo dice Camacol. Es porque subieron la tasa de interés real de la economía”, afirmó.
En esa línea, aseguró que el costo del crédito desincentiva la compra de vivienda. “Nadie es tan bobo de comprarse una casa a alta tasa de interés porque sabe que en cualquier momento quiebra”, dijo, al insistir en la necesidad de reducirlas para reactivar la demanda.
Las declaraciones se dan en un contexto en el que las ventas de vivienda caen 11% en el primer trimestre de 2026, con una reducción más fuerte en el segmento no VIS (16,4%) frente al VIS (7,9%).
Camacol responde y rechaza señalamientos
Tras los cuestionamientos, Camacol respondió que no actúa bajo intereses políticos y que su trabajo se basa en análisis técnicos. El gremio rechazó de forma directa las declaraciones del presidente y señaló que ha sido consistente en explicar las causas del momento que atraviesa el sector.
“La Cámara Colombiana de la Construcción reitera su carácter técnico, independiente y gremial. No responde a intereses políticos ni ideológicos”, indicó.
Frente a la acusación puntual, agregó: “El gremio rechaza las afirmaciones sobre un supuesto ‘silencio cómplice’ y destaca que ha sido claro y consistente en explicar, con argumentos técnicos, las causas de la coyuntura del sector”.
Subsidios y política pública, en el centro de la discusión
Camacol planteó que la desaceleración no responde a un solo factor. Entre los elementos que menciona está el cambio en el programa de subsidios ‘Mi Casa Ya’ que, según el gremio, redujo las oportunidades de acceso a vivienda para hogares de menores ingresos.
Además, advirtió que las tasas hipotecarias no dependen únicamente de decisiones monetarias, sino del contexto fiscal del país.
“El crédito hipotecario en Colombia no depende directamente del Banco de la República, sino del comportamiento de los bonos de deuda pública (TES), que reflejan el verdadero costo de financiamiento del país”, explicó.
Déficit fiscal y costo del crédito
En su respuesta, el gremio vinculó el nivel de tasas con el deterioro de las finanzas públicas. Señaló que el déficit fiscal cercano al 6,4% y una deuda equivalente al 64% del PIB han elevado los rendimientos de los bonos de deuda pública.
Según Camacol, estos títulos han alcanzado niveles cercanos al 13,7%, lo que impacta directamente el costo del crédito hipotecario.
“Hoy Colombia enfrenta la quinta tasa más alta del mundo en bonos a 10 años, lo que evidencia un encarecimiento del riesgo país”, indicó.
Costos de construcción y entorno regulatorio
El gremio también señaló otros factores que presionan al sector, como el aumento en los costos de construcción entre 16% y 20%, asociado a decisiones como el incremento del salario mínimo y los aranceles a insumos como el acero.
A esto sumó la incertidumbre en la regulación de la vivienda de interés social que, según Camacol, afecta el ritmo de nuevos proyectos.
Estas condiciones se reflejan en las cifras del sector: las iniciaciones de obra caen 40,7% en el inicio de 2026 y el inventario de vivienda se reduce 3,5% en el balance anual.
En medio del cruce de declaraciones, Camacol hizo un llamado a centrar la discusión en soluciones.
“El país necesita acciones concretas que permitan restablecer las condiciones para el acceso a vivienda, reactivar la inversión y proteger el empleo”, señaló, al reiterar su disposición al diálogo con el Gobierno.
El intercambio deja abiertas dos lecturas sobre la desaceleración del sector: una centrada en el impacto de las tasas de interés y otra que incorpora factores fiscales, subsidios y costos de construcción, en un momento en que la vivienda se mantiene como uno de los indicadores clave de la actividad económica.