La permanencia del Cúcuta Deportivo en la primera división del fútbol colombiano representa el cumplimiento de uno de los principales objetivos de la temporada para Nicolás Quiesa. El entrenador argentino, en entrevista con el programa Noticias del Deporte de La FM, expresó su satisfacción por haber conseguido que el equipo asegurara su continuidad en la máxima categoría y dejó claro que ahora la ambición está puesta en alcanzar un lugar entre los ocho mejores del campeonato.
Quiesa reconoció que mantener la categoría era un desafío complejo, pero destacó que el grupo tenía las condiciones para conseguirlo. “Era un objetivo complicado, difícil, pero a la vez muy estimulante y atractivo de poder lograrlo, por el bien de la ciudad, del club, de los futbolistas”, afirmó.
El técnico también resaltó la manera en que se consiguió la permanencia y aseguró que el resultado le permite al equipo afrontar con mayor tranquilidad el cierre del campeonato. Sin embargo, su intención no es conformarse con lo alcanzado. “El primer objetivo y el más importante y el principal está cumplido. Ahora vamos a ir por ese sueño de entrar entre los ocho, que es posible también”, manifestó.
El segundo objetivo: los cuadrangulares de la Liga Betplay
El entrenador explicó que la clasificación a los cuadrangulares estuvo entre sus propósitos desde el momento en que aceptó dirigir al conjunto motilón. Según contó, después de analizar la nómina profesional y los jugadores juveniles encontró argumentos para pensar en un equipo competitivo, capaz de enfrentar a cualquier rival.
“Siempre hablé de entrar entre los ocho, pues siempre entendí que para lograr el objetivo de salvar el descenso había que apuntar a entrar entre los ocho”, señaló. Para Quiesa, la idea consiste en construir un equipo protagonista, mejorar las deficiencias colectivas y potenciar las capacidades individuales de sus futbolistas.
Apuesta por las divisiones menores
Otro de los aspectos destacados de la conversación fue su apuesta por las divisiones menores. El entrenador reveló que durante su proceso han ascendido entre siete y ocho jugadores de las fuerzas básicas al primer equipo. Además, explicó que mantiene comunicación permanente con los responsables de las categorías juveniles para identificar talentos y evaluar sus posibilidades.
“Desde que hemos llegado hemos trabajado mucho con los jóvenes”, aseguró. Entre los futbolistas que mencionó están Dayan Pérez y Tobías Sánchez, quienes han tenido oportunidades con el plantel profesional. Quiesa considera que estas experiencias son fundamentales para su crecimiento, aunque aclaró que cada jugador tiene sus propios tiempos de desarrollo.
Sobre el cierre de la fase regular, el técnico advirtió que quedan compromisos exigentes, especialmente frente a Junior y Jaguares. Su intención es mantener la competitividad y continuar brindando oportunidades a los juveniles que demuestren estar preparados para aportar al equipo.
La entrevista también permitió conocer su postura frente a las críticas y las dificultades que atravesó durante el proceso. Quiesa reconoció que acumuló frustración después de algunas derrotas y explicó que sus declaraciones más fuertes respondieron a la necesidad de mantener la exigencia dentro del grupo.
“Mi cabeza es de élite, es ambiciosa y pretendo que todos se alineen conmigo”, afirmó. Según explicó, su responsabilidad como líder es anticiparse a los problemas y evitar que los buenos resultados generen exceso de confianza.
Finalmente, Quiesa destacó el papel de la afición cucuteña en la recuperación anímica del equipo. Dijo que desde su llegada entendió que debía trabajar también para recuperar la confianza de una hinchada que había atravesado meses difíciles.
“Es una ciudad que vive para el fútbol y que lo demuestra en cada partido”, expresó. También recordó el ambiente vivido en el estadio, con la pirotecnia y el acompañamiento de los seguidores, como una experiencia inolvidable.
El entrenador concluyó con la ilusión de que el Cúcuta pueda disputar los cuadrangulares semifinales y cerrar el año compitiendo entre los mejores del país. La permanencia ya está asegurada; ahora, el desafío es convertir ese primer logro en una clasificación que devuelva al conjunto motilón al protagonismo del fútbol colombiano.