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Unimedios
2 Jun 2017 04:39 AM

Zootecnistas arhuacos realizan proyecto para maestrías en su tierra

Juan Carlos Durán Izquierdo y Rafael José Mindiola Romo son dos Zootecnistas arhuacos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) que, al terminar su carrera, regresaron a sus comunidades a desarrollar su maestría en beneficio de los suyos.
La
Fm

Los dos trabajan en una iniciativa que nació ante la necesidad que manifestó la comunidad de jimain -asentamiento del resguardo arhuaco ubicado entre Pueblo Bello y Valledupar (César) en la Sierra Nevada de Santa Marta- de no contar en su alimentación diaria con suficiente proteína animal.

“La raíz del problema es que producimos lo que consumimos. Tenemos alimentos ricos en carbohidratos como yuca, plátano, ñame, malanga y arroz. Sin embargo, a esta dieta le faltaba la proteína animal, por lo cual nos enfocamos en la producción del pescado, explica el zootecnista Durán.

Este proyecto de innovación social, financiado por el Fondo Nacional de Extensión Solidaria de la U.N., comenzó en diciembre de 2015 y, además de que se está convirtiendo en una verdadera opción para suplir esa necesidad alimentaria, es un ejemplo de cómo estudiantes de este tipo de comunidades pueden regresar a sus lugares de origen a aplicar lo aprendido en beneficio de los suyos.

En efecto, los dos estudiantes fueron acogidos por el Programa de Admisión Especial de la U.N. -que para el 2016 benefició a 2.343 estudiantes- y ahora que son zootecnistas regresaron para desarrollar su Maestría en Producción Animal en proyectos de innovación social y de investigación aplicada.

Inicialmente se trató de la creación de estanques para cultivar peces. En la primera fase, que inició el año pasado, se construyeron dos (uno de 200 metros cuadrados y otro de 80 metros cuadrados) en los que se cultivaron cachamas y bocachicos. “Sembramos animales de medio gramo y de la cosecha obtuvimos ejemplares de más de 350 gramos”, cuenta la profesora Adriana Patricia Muñoz, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la U.N. y directora del proyecto. La siembra fue en septiembre del año pasado y la cosecha, en marzo de este año.

Pero además de demostrar que la iniciativa es viable, se pudo constatar que es autosostenible. Por un lado, los estanques se instalaron cerca de las huertas que los indígenas cultivan, lo que garantiza que también se puedan encargar de su cuidado sin que eso les implique salir de su rutina diaria. Por otro, se les capacitó para producir suplementos alimenticios artesanales obtenidos de subproductos de alimentos de su dieta diaria como yuca, ñame, plátano y malanga, para alimentar a los peces.

“Así se garantiza la continuidad porque algo que afecta este tipo de iniciativas es que cuando termina la financiación, los proyectos se acaban porque no pueden adquirir los insumos para mantenerlos”, explica la profesora Muñoz.

-Más allá de la cosecha-

El próximo martes 6 de junio será un día importante para la comunidad en torno a este proyecto, pues se realizará una cosecha de algunos de los peces que se cultivaron en el sistema. Con esta verificación comenzará la segunda etapa del proyecto que contempla la visita de una profesora de la U.N. sede Medellín y Juliana Lima, profesora de la Universidad de Federa de Sergipe, de Brasil, quien vendrá a conocer el proyecto dado que también trabaja con comunidades en su país.

La segunda parte del proyecto se realizará más arriba en una zona más fría donde se buscará sembrar trucha, siguiendo los lineamientos de la primera fase. Así se buscará seguir promoviendo la seguridad alimentaria en el resguardo para que sus habitantes no dependan de insumos externos en la producción de su propio alimento. Y lo más importante, se garantiza que los jóvenes apliquen lo aprendido en la Universidad en beneficio de sus comunidades.