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Colprensa
23 Abr 2018 11:57 AM

Gobernador de Boyacá se va de la casa que motivó escándalo de sobrecostos

Carlos Andrés Amaya anunció que se irá de la casa en la que desde 1977 los gobernadores nombrados y posteriormente elegidos han vivido.
La
Fm

Tras la polémica por el informe de la Contraloría de Boyacá en el que se evidenciaron supuestos sobrecostos en la compra de mobiliario para la casa del gobernador, se conoció que ahora el inmueble servirá para atender a las víctimas de violencia de género y a los campesinos que requieran albergue, mientras sus familiares están recluidos en hospitales y clínicas de Tunja.

En un acalorado pronunciamiento el gobernador Carlos Andrés Amaya desmintió en RCN Radio/LA FM que hubiera pagos excesivos en la ejecución del contrato 015 de 2016 de mínima cuantía para el “diseño, fabricación y suministro de muebles, enseres y suministro de electrodomésticos para casa privada del gobernador y otros inmuebles del departamento”.

Amaya dijo que el proceso contractual se desarrolló de acuerdo con la normatividad legal vigente y que tiene las pruebas para controvertir el informe preliminar emanado por la Contraloría de Boyacá.

“En las compras del proceso en mención no hay sobrecostos ni mucho menos corrupción. Sin embargo, debo reconocer que, históricamente, en esta vivienda se han adquirido artículos lujosos", dijo.

Agregó que "ejemplo de ello son vidrios blindados en el gobierno de José Rozo Millán que costaron 22 millones de pesos; las cortinas compradas en el gobierno de Juan Carlos Granados por 12 millones de pesos; y en el 2016 la adquisición de un juego de cubiertos de 1.800.000 pesos". 

“Me mamé de la política tradicional, que quieran hacerme parecer como un gran corrupto por un supuesto sobrecosto de 20 millones que ni quisiera existió”.

“Ellos dicen que yo me dediqué a comer con cubiertos lujosos y yo les digo que me he dedicado es a comer muy feliz en plazas de mercado”, afirmó el gobernador, quien manifestó estar cansado de los “politiqueros de turno”.

Amaya cuestionó que la Contraloría departamental no hubiese investigado a los exgobernadores José Rozo Millán y Juan Carlos Granados, quienes hicieron inversiones en el mobiliario y en elementos, según él, innecesarios para la casa, cercanos a los 640 millones de pesos.

“Yo creo que el gobierno de Rozo y de Juan Carlos Granados gastaron por igual; hay cosas que uno no entiende, por ejemplo: ¿Cómo si hay una casa con esta seguridad, tenga vidrios blindados adentro?, que no valen 1.800.000 como los cubiertos, sino 22 millones de pesos; las cortinas que costaron 12 millones de pesos (…) hasta había un sauna que yo mandé a retirar”.

Mostró además un cuadro comparativo expedido por la dirección de contratación de Boyacá, donde se define a cuánto ascendieron las inversiones anteriores y las que se han hecho en su gobierno.

Subrayó que ahora serán las víctimas de la violencia de género y los campesinos que requieran albergue para hospedarse mientras sus familiares son atendidos en los hospitales y clínicas de la ciudad de Tunja, los que se beneficien de los lujos de la ‘casa del gobernador’.

 

Protestas en Tunja

 

El diputado del Centro Democrático Guillermo Sánchez adelantó una singular protesta que comenzó en la Asamblea de Boyacá y terminó en el despacho del gobernador, quien se encontraba presidiendo desde la emblemática e histórica casa la rueda de prensa.

El asambleísta cuestionó el accionar del gobernador y dijo que no es cierta su posición de persona humilde y a favor del pueblo.