El Gobierno nacional sancionó el 26 de agosto de 2026 la Ley 2628 de 2026, conocida por varios sectores como la “Ley TEA” o ley de autismo, una norma que busca crear un marco de atención e inclusión para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), otros trastornos del neurodesarrollo y condiciones similares.
Dicha iniciativa nación ante las reiteradas denuncias de familias, cuidadores y organizaciones sociales por dificultades para conseguir diagnósticos oportunos, barreras para acceder a terapias y tratamientos, problemas de inclusión educativa, escasas oportunidades de empleo y falta de coordinación entre las entidades del Estado.
Carolina Arbeláez, abogada, exrepresentante a la Cámara por Cambio Radical e impulsora de la iniciativa, destacó en entrevista con La FM Fin de Semana que la aprobación de la ley representa un avance para miles de familias que durante años han enfrentado barreras para acceder a diagnósticos, tratamientos y espacios educativos incluyentes. Sin embargo, advirtió que el principal desafío ahora será lograr que la norma no se quede únicamente en el papel.
Ley de autismo busca cambiar la atención en salud y educación
Uno de los principales objetivos de la nueva norma es establecer una ruta integral de atención en salud que permita identificar de manera temprana los casos de autismo y otras condiciones del neurodesarrollo. Para Arbeláez, un diagnóstico oportuno puede facilitar el acceso temprano a terapias y apoyos especializados.
“Esta ley ordena una atención integral para todas esas personas que tienen autismo y otras condiciones del neurodesarrollo diagnosticadas”, explicó la excongresista.
La norma también establece obligaciones relacionadas con la capacitación de docentes, especialmente en el sistema educativo público. La intención es evitar que niños, adolescentes y jóvenes sean excluidos de las aulas debido a la falta de preparación de los profesores.
Según Arbeláez, algunas familias se enfrentan actualmente a situaciones en las que un colegio les niega un cupo porque no cuenta con personal capacitado para atender a un estudiante con autismo. También señaló casos en los que los menores terminan siendo aislados durante una crisis.
“Lo que se busca es que haya una inclusión real”, sostuvo, al explicar que las personas con autismo deben poder compartir con sus compañeros en el aula sin ser apartadas.
La capacitación también deberá extenderse al personal de salud, con el propósito de mejorar la identificación de señales tempranas. Arbeláez cuestionó que en algunos casos las advertencias de los padres sean minimizadas y se recomiende simplemente esperar a que el niño crezca.
Censo, certificado único y reglamentación: los retos de la nueva ley
Uno de los problemas identificados durante la discusión del proyecto fue la falta de cifras oficiales sobre la población con trastorno del espectro autista en Colombia. Arbeláez indicó que los registros del sistema de salud hablan de 13,8 casos por cada 10.000 niños, pero insistió en que el país necesita información más precisa.
Por esa razón, la ley contempla un censo a cargo del Dane, que permitiría construir políticas públicas basadas en datos oficiales. También plantea un certificado único para evitar que las familias tengan que presentar diferentes documentos ante las instituciones de salud, educación y otros sectores.
La norma incluye además medidas relacionadas con la inserción laboral y el bienestar de los cuidadores. Para Arbeláez, uno de los vacíos que debía corregirse era que muchos programas terminan cuando las personas cumplen 18 años, pese a que existen adultos que reciben su diagnóstico después de esa edad.
Ahora el desafío será la implementación. El Gobierno tendrá un año para reglamentar la ley, mientras que desde el Congreso se anunció seguimiento a través de mesas técnicas con ministerios, congresistas, organizaciones y familias.
“Muchas veces lo que pasa es que sacan una ley y la ley ahí se queda, se queda en el papel y no se implementa”, advirtió Arbeláez.
Por ello, aseguró que se impulsará un seguimiento desde la Comisión Séptima del Senado, con el objetivo de que las nuevas disposiciones lleguen efectivamente a las familias que durante años han reclamado una atención integral e incluyente.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Qué es la Ley 2628 de 2026 o Ley TEA?
La Ley 2628 de 2026, sancionada el 26 de agosto, establece un marco de atención e inclusión para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras condiciones del neurodesarrollo.
¿Qué cambios plantea la Ley de Autismo en Colombia?
La norma busca garantizar una ruta integral de atención en salud, diagnósticos oportunos, acceso a terapias y mayor capacitación del personal médico y educativo. También contempla medidas para fortalecer la inclusión escolar y laboral.
¿Cómo busca mejorar la inclusión educativa de personas con autismo?
La ley establece medidas de capacitación para docentes, especialmente en el sistema educativo público. El objetivo es evitar que estudiantes con TEA sean rechazados, aislados o excluidos de las aulas por falta de preparación institucional.
¿Qué es el censo de personas con autismo que contempla la nueva ley?
El Dane deberá realizar un censo que permita conocer con mayor precisión cuántas personas con TEA y otras condiciones del neurodesarrollo hay en Colombia. La información servirá para diseñar políticas públicas basadas en datos oficiales.
¿Cuáles son los retos para implementar la Ley TEA?
El principal desafío es evitar que la norma “se quede en el papel”. El Gobierno tendrá un año para reglamentarla y se anunció seguimiento mediante mesas técnicas y desde la Comisión Séptima del Senado.