La cuenta @cosas_del_llano publicó un video en redes sociales en el que se ve al dueño de esta cuenta consumir carne de armadillo. Es un metraje corto, de apenas 30 segundos, en el que muestra como cocinó el animal en una olla y también como ingiere su carne luego de la cocción. Puede observarse que el caparazón y las garras, así como la cola del animaL, hacen parte de la preparación, llamada por este sujeto, un sancocho de armadillo.
En los llanos orientales habitan cinco especies de armadillo de las seis que se pueden avistar en Colombia. De acuerdo con la organización Omacha, estos son Ocarro, Cachicamo sabanero, Cachicamo Sabanero, Cachicamo montañero, Cachicamo espuelón y Coletrapo. Cada uno de ellos tiene sus propias características naturales y están clasificados en riesgo de la siguiente manera:
- Ocarro: en peligro.
- Cachicamo sabanero: casi amenazado.
- Cachicamo montañero: preocupación menor.
- Coletrapo: preocupación menor.
- Cachicamo espuelón: datos insuficiente.
Asimismo, la organización citada indica que las amenazas que enfrentan estos animales son la cacería y comercialización ilegal así como la pérdida de su hábitat.
No es el único video al respecto, el miércoles 14 de octubre se viralizó un video en el que, Yordi Medina Noriega, director de comunicaciones de la ANT habría cocinado a uno de estos animales. Viste una camiseta de la selección Colombia, porta sombrero y con su mano derecha, mezcla la cocción, en el que la cola del animal destaca entre el sancocho que cocina. Este metraje ha generado indignación en redes sociales.
La congresista Esmeralda Hernández informó en sus redes sociales que radicó una denuncia en contra de este funcionario y pidió respuestas a la directora de la entidad Lina María Garrido.
Ante estos videos, La FM consultó con la senadora Andrea Padilla, que es animalista, y se refirió a los hechos descritos.
Padilla intervino en el programa para detallar el marco legal y las consecuencias penales que podrían recaer sobre el implicado. La congresista fue enfática al cuestionar la conducta del servidor público y señalar que el consumo de fauna silvestre no puede justificarse bajo costumbres culinarias cuando está de por medio la protección de la biodiversidad.
"Yo creo que es lamentable esa licencia que nos damos los seres humanos para comernos todo, para extinguir todo, para arrasar con todo. Yo creo que aquí debería haber una profunda reflexión ética sobre nuestra responsabilidad en el planeta", manifestó la senadora Padilla durante la entrevista.
La parlamentaria explicó que los hechos expuestos en el video no constituyen una falta menor, sino que encajan directamente en tipos penales tipificados en el Código Penal colombiano relacionados con el tráfico y explotación de la biodiversidad.
"Estamos frente al delito de aprovechamiento ilícito de recursos naturales renovables. Ese es un delito que prohíbe, entre otras conductas, capturar, mantener o aprovecharse de animales silvestres y que tiene sanción de prisión hasta de 135 meses y multa de hasta más de 43 salarios mínimos legales mensuales vigentes", advirtió Padilla.
Asimismo, la congresista hizo hincapié en que la cadena de custodia y la procedencia del animal son aspectos clave que las autoridades judiciales deben esclarecer a la brevedad. "Hay muchos temas por indagar que, se lo digo de la manera más coloquial, ¿cómo llegó a la olla? Caza ilegal, tráfico ilegal, ¿cómo lo mató? Podríamos estar también ante el delito de muerte al animal", agregó.
Un elemento agravante en este caso radica en la calidad de servidor público del involucrado. Según Padilla, la legislación colombiana establece un castigo más severo cuando quien comete el ilícito ostenta un cargo estatal. "Si se comprobara que además lo mató, aquí tendríamos un agravante, que es el del funcionario público que está establecido en la Ley Ángel", puntualizó.
El llamado de la senadora fue directo hacia los entes de control para que no dejen impune esta situación. «Aquí el llamado es claro a la Fiscalía: es abrir investigación para esclarecer los hechos», concluyó la congresista, instando al ente investigador a sentar un precedente sobre el respeto a la fauna silvestre en Colombia.