La muerte de Donovan Balanta Paz de 32 años, quien falleció tras un procedimiento policial en el que se utilizó un dispositivo taser, continúa generando fuertes cuestionamientos y llevó a la Policía Nacional a abrir una investigación disciplinaria contra siete uniformados de la institución.
El caso ocurrió el pasado 20 de septiembre en el sector de Caracolí, en la zona limítrofe entre Bogotá y Soacha. Balanta Paz, cariñosamente conocido como ‘Piri’, era oriundo de la vereda Guabal, en el departamento del Valle del Cauca, y llevaba más de tres décadas viviendo en la capital, donde formó su hogar con su pareja.
El fallecimiento está en el centro de la controversia debido a los señalamientos de sus familiares, quienes ponen en duda la actuación de los policías involucrados. Según relató Marlenys Paz, madre de la víctima, a LA FM, su hijo no estaba involucrado en ninguna riña, sino que intervino al ver que las autoridades retenían a un amigo.
"Él no estaba en ninguna riña como estaban diciendo, él venía llegando de recoger a su esposa cuando vio que estaban interviniendo a un amigo y poniéndole el aparato que usa la policía. Él cuando vio que lo iban a subir a la patrulla llegó y tiró una botella. Cuando él vio que los policías se fueron encima de él, corrió y de ahí lo encerraron en la patrulla y ahí fue todo el suceso", relató la madre, quien lamentó: "Me lo asesinaron, me destrozaron a mí y mi familia".
Así avanza la investigación
La apertura del proceso disciplinario fue confirmada por la Policía Nacional, que indicó que la investigación parte de pruebas preliminares para esclarecer las circunstancias exactas que rodearon la intervención y el posterior deceso de Balanta Paz.
Como medida preventiva mientras avanza el proceso, los siete uniformados que habrían participado en el procedimiento fueron retirados del cargo.
Familia denuncia presuntos abusos
Por su parte, allegados y familiares de Donovan Balanta han manifestado su indignación y han calificado el hecho como un abuso de autoridad dirigido contra poblaciones vulnerables.
"No podemos permitir que las autoridades sigan abusando de las poblaciones negras víctimas del conflicto armado. Únicamente no es abusar por abusar sino quitar la vida y ver cómo nos mataron nuestro compañero. Eso nos tiene indignados porque lo han venido haciendo hace dos décadas", expresó uno de los hermanos de la víctima a La FM.
Otro de sus conocidos lo recordó como un hombre pacífico y trabajador: "No era ningún delincuente, era una buena persona. No se metía con nadie, era del trabajo a su casa y de la casa al trabajo. Entregado a la amistad".
Las versiones de la familia y los testimonios de la comunidad se integran ahora como elementos clave dentro de la investigación disciplinaria y judicial para determinar las responsabilidades de los uniformados en este suceso.