El fallecimiento de Cecilia Quintero, de 70 años, en un dispensario del barrio Caobos, no es un hecho aislado. Su muerte representa el capítulo más reciente de una tragedia familiar marcada por la presunta negligencia de la Nueva EPS, entidad que, según sus allegados, ha dejado morir a tres miembros de este núcleo en menos de seis meses.
Un patrón de negligencia institucional
Quintero, quien padecía diabetes e insuficiencia renal y hepática, falleció tras un paro cardiorrespiratorio mientras reclamaba insumos para ella y su familia. Edinson Rojas, hijo de la víctima, denunció que la desatención ha sido sistemática:
- Hace seis meses: Falleció un tío de la familia esperando inhaladores, pañales y medicamentos básicos.
- Hace tres meses: Murió una tía debido a un tumor que no recibió atención oportuna.
- Hoy: Fallece Cecilia Quintero mientras exigía suministros para su esposo y su hijo en condición de discapacidad.
El detonante: un trato "inhumano"
Jorge Alberto Rodríguez, también hijo de la fallecida, calificó como "inhumano" el trato en el dispensario de Cafam. Según su testimonio, el detonante del infarto fue una discusión con una empleada del lugar. "Mi mamá se molestó porque vio los pañales allí y le dijeron que no había. La señorita le dijo que tenía que esperar; eso le dio rabia y ahí le sobrevino el infarto", relató Rodríguez.
Los familiares denuncian que la falta de medicamentos es una constante desde el año anterior, calificando la situación como una "mamadera de gallo" (evasivas constantes) que pone en riesgo la vida de los pacientes más vulnerables.
Un llamado al Gobierno Nacional
En medio del duelo, la familia elevó una airada protesta contra el Gobierno Nacional y las autoridades locales, tildándolos de "indolentes" ante la crisis de salud que atraviesa el país. "A niños, ancianos y personas de cualquier edad los están dejando morir. Hacemos un llamado para que se investigue y no haya más víctimas", sentenciaron.
Hasta el momento, los familiares aseguran que ni la Nueva EPS ni la farmacia Cafam se han comunicado con ellos para ofrecer condolencias o explicaciones, lo que ha profundizado el malestar y la sensación de abandono institucional en la capital de Norte de Santander.