La iniciativa es liderada por el presidente estadounidense Donald Trump, que mantiene como una de sus políticas la de tener mano dura contra los inmigrantes.
En 1956, tras la explosión que dejó más de 1.300 muertos y miles de damnificados en Cali, el Gobierno venezolano donó un edificio completo para albergar a quienes perdieron su hogar.