Aunque la ciencia ficción propone futuros alternativos en los que la vida es posible fuera del planeta Tierra, la ciencia no es tan optimista al respecto. En la Tierra, los cuerpos funcionan sin ninguna dificultad ante el ambiente, salvo por casos extremos en los que el mismo sufre cambios de difícil recuperación. Aunque el ser humano plantea la llegada a la Luna y posteriormente a Marte, con el fin de adquirir recursos y usarlos para su propio bien; incluyendo bases permanentes en los que los astronautas puedan realizar todo tipo de experimentos, lo cierto es que hay algo que supera las expectativas científicas: la reproducción humana fuera de nuestro hogar.
Nicole McPherson recibió una pregunta sorprendente de su esposo: "Crees que los seres humanos podrían reproducirse en el espacio". National Geographic señala que la mujer comenzó a desglosar la pregunta; aunque al principio consideraba que sí era posible, con el paso del tiempo, entre más pensaba, menos plausible lo veía.
Es que el espacio es hostil para el humano. No es posible estar fuera de la Tierra sin un traje espacial que combata la radiación solar. Las naves espaciales deben estar presurizadas para evitar que sus tripulantes no mueran en cuestión de segundos. De por sí, para un adulto en buenas condiciones, el universo plantea grandes retos físicos y mentales; por lo que para menores y mujeres embarazadas sería algo inviable a realizar.
Y esto es solo el principio, porque además, en el ambiente, hay constantes estragos de las erupciones solares, que pueden liberar rayos cósmicos de alta energía que pueden causar daños en el ADN y disfunciones celulares. Un ejemplo cercano, los astronautas de la misión Artemis II tuvieron que estar en recuperación alrededor de un mes, puesto que perdieron masa muscular y ósea y corren el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares y problemas neurológicos.
¿El ser humano puede embarazarse en el espacio?
Si eso ocurre con un humano sano, las dificultades para un bebé son aún mayores, puesto que está en desarrollo. Lo propio ocurre con un feto en el vientre de una mujer en estado de gestación. El medio citado consultó con Douglas Ruden, biólogo del desarrollo de la Universidad Estatal de Wayne, en Míchigan. Él afirma que en un futuro, alguien podría quedar embarazada e indica que sería positivo saber la respuesta al respecto. Los investigadores están buscando respuestas al respecto con organismos modelos, enviando embriones en satélites y naves espaciales, con el fin de simular cómo la microgravedad, la radiación, así como el aislamiento o estrés podrían afectar la fertilidad de una persona, así como el desarrollo fetal y la salud a largo paso.
La ciencia busca la respuesta
En la universidad de Adelaida, en Australia, se han estudiado las reacciones que los espermatozoides ante la microgravedad por medio de un dispositivo llamado clinostato. Este artefacto simula las condiciones espaciales, donde las células no pueden ubicarse geoespacialmente. Pero no solo usaron líquido seminal humano, lo propio hicieron con espermatozoides de ratones y cerdos. Estas células debía pasar una prueba, un laberinto, que imitaba el cuerpo interno femenino dentro del clinostato.
Los espermatozoides se movían con normalidad, pero muy pocos llegaron al punto B del experimento. Según indica el estudio, publicado en la revista Communications Biology, la cantidad de células reproductivas que llegaron se redujeron entre un 30% y un 50%. Esto sugiere que la gravedad ayuda a los espermatozoides a orientarse en el tracto reproductivo.
Con la exposición a la microgravedad, las células reproductivas sufrieron cambios en el desarrollo y entre más tiempo pasaron, más lenta se volvió su evolución embrionaria, su calidad se vio afectada; por lo que hubo menos células, lo que dejó entrever que las primeras etapas de la vida son vulnerables.
¿La NASA permite que mujeres embarazadas vayan al espacio?
No, la agencia espacial de Estados Unidos, no permite este suceso. Marcel Egli, científico especializado en mecanobiología de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Suiza, indica a National Geographic que esto se debe a que "una mujer embarazada puede decidir por sí misma si quiere participar en un experimento, pero el bebé en su cuerpo no puede hacerlo". No obstante, se ha registrado que una mujer que viaja al espacio y vuelve, luego puede, sin inconvenientes, quedar en embarazo y su descendiente no desarrolla problemas de salud.
Los experimentos al respecto
Pero desde 1965, el humano ha realizado experimentos con distintos tipos de animales, con el fin de estudiar sus procesos reproductivos. Douglas Rouden, entrevistado por el medio citado, indica que los animales en el espacio se enferman y eso dificulta el proceso: "es difícil lograr el apareamiento natural en el espacio con ratones. Se enferman constantemente, por lo que no van a querer aparearse".
Un experimento realizado en la década del 2000 experimentó con ratas de Noruega. Enviaron un grupo de hembras embarazadas a la Estación Espacial Internacional; pero antes de dar a luz fueron devueltas. Estas animales presentaron más contracciones de lo que es habitual en el proceso de parto. No hubo mayor diferencia en el resto de comportamientos.
Por otra parte, China envió en un satélite una célula, buscaban saber si era posible que esta se reproducía si le daban condiciones de apoyo; lo logró, esta se dividió sin inconvenientes.
Pero que los humanos logren un proceso completo de gestación aún está en duda; son nueve meses de desarrollo, y se debe tener en cuenta el proceso de los espermatozoides rumbo a los óvulos femeninos que, como se describió anteriormente, es más difícil de que lleguen a su punto de enlace.