Un informe del Índice Nacional de Salud 2025, presentado por el centro de pensamiento Así Vamos en Salud, reveló que Colombia continúa registrando fallas estructurales en los resultados sanitarios, especialmente en los territorios rurales, la disponibilidad de talento humano y la atención de eventos prevenibles, pese al aumento del gasto público en salud.
El estudio, construido a partir de 37 indicadores, evidencia que los resultados en salud no parten de condiciones iguales en todo el país.
Las brechas entre zonas urbanas y rurales siguen marcadas por las condiciones iniciales del territorio, la protección social, los determinantes sociales de la salud y la capacidad real del sistema para usar de manera eficiente los recursos disponibles.
Uno de los hallazgos más preocupantes del Índice es la situación del talento humano en salud.
“Colombia registra apenas 40,5 médicos y enfermeras por cada 10.000 habitantes, cifra que ubica al país en el último lugar del grupo de comparación internacional y por debajo de la meta mínima recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de 44,5 profesionales por cada 10.000 habitantes. La brecha es aún más crítica en el caso de los profesionales farmacéuticos, donde el país ocupa la penúltima posición, afectando la seguridad del paciente y la continuidad de los tratamientos”, dijo Augusto Galán, director del centro de pensamiento Así Vamos en Salud.
El análisis también concluye que un mayor gasto en salud no se traduce necesariamente en mejores resultados. De acuerdo con el estudio, la eficiencia y eficacia del gasto, el fortalecimiento de la atención primaria y las estrategias de prevención tienen un impacto mucho más significativo que el simple aumento de recursos.
“En este sentido, una asignación óptima permitiría modernizar infraestructura, priorizar necesidades críticas, mejorar la calidad de la atención y reducir la carga de enfermedades evitables”, explicó.
La ruralidad concentra los peores desenlaces en salud
El Índice señala que los territorios con menor capacidad instalada y acceso limitado a servicios básicos continúan rezagados.
“En acceso a acueducto y alcantarillado en zonas rurales, Colombia ocupa uno de los últimos lugares entre los países de la OCDE, con apenas 11 puntos en acueducto y 15 en alcantarillado, lo que impacta directamente las condiciones de salud de la población”, subrayó.
Subrayó que en materia de capacidad instalada, el país sigue enfrentando un déficit significativo.
“Colombia cuenta con solo 1,7 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, siendo el tercer país con menor disponibilidad en el grupo analizado, muy lejos de los países con mejor desempeño, que superan las 12 camas por cada 1.000 habitantes”, explicó.
El informe resalta, además, la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia de enfermedades crónicas no transmisibles, responsables de la mayor carga de mortalidad en el país, así como de intensificar las acciones para reducir la mortalidad materno-infantil, cuyas causas son en su mayoría prevenibles mediante una atención primaria sólida y oportuna.
Finalmente, el Índice Nacional de Salud 2025 concluye que mejorar los resultados sanitarios en Colombia requiere priorizar políticas públicas integrales, continuidad institucional y decisiones basadas en evidencia, más que cambios normativos orientados a redefinir el modelo del sistema.
“La herramienta se consolida como un insumo técnico clave para el análisis, el debate informado y la toma de decisiones en salud pública, con un enfoque en equidad, sostenibilidad y resultados reales para la población”, puntualizó el director de la entidad.