Los astrónomos de todo el mundo estudian a diario cientos de cuerpos celestes que componen el universo profundo. El ser humano ha planteado la idea de que si nosotros existimos, en el basto espacio deben existir otros exoplanetas que contengan las características de la Tierra como para contener algún tipo de formación molecular que se desarrolle de manera que evoluciones según las proporciones de estos lugares.
Pero hasta ahora, lo más cerca que ha estado de llegar a una conclusión es una señal tomada en el siglo XX, la famosa señal WOW; puesto que cientos de estudios no han logrado establecer que en efecto hay vida en algún lugar del universo.
En Marte, por ejemplo, se considera que hubo agua, pero la formación del planeta rojo llevó a que el sistema cambiara en su totalidad; lo suficiente para que esta se secara y dejara paisajes completamente desérticos. Así que mientras algunos astrónomos y científicos siguen estudiando el planeta vecino, otros optan por apuntar telescopios hacia otras partes del espacio profundo, con el fin de elaborar posibles nuevas respuestas a la incógnita de si estamos solos.

Científicos hallan planeta a 25 años luz con altas posibilidades de que contenga vida
Conocido como GJ 3378b, este cuerpo celeste orbita una estrella enana roja en la constelación conocida como la Jirafa. Está a tan solo 25 años luz, relativamente cerca, en comparación con otros cuerpos de los que se cree pueden albergar vida.
Se trata de un mundo rocoso en el que se considera que puede desarrollarse la vida por este hecho. Hay que tener en cuenta que la vida conocida se desarrolla sobre tierra firme, por lo que los planetas gaseosos son descartados en primera intención. La ciencia celebra este descubrimiento, aunque aún no se define si este planeta tiene atmósfera, algo vital para que la vida aparezca.
De acuerdo con Paul Robertson, científico de la universidad de California en Irvine para Space.com, se trata de "algo emocionante", dado que es uno de los "vecinos cósmicos más cercanos". Se calcula que la Vía Láctea tiene en total 100.000 años luz de diámetros.
El planeta fue descubierto en 2024 por astrónomos en Francia mediante el uso del Telescopio Canadá-Francia-Hawái en Mauna Kea, pero los científicos de Estados Unidos consideran que el planeta rocos puede parecerse más a nuestro hogar de lo que se tenía registrado.

La humanidad solo conoce la masa y órbita de GJ 3378b. No se sabe si tiene tierra, agua o nubes, o si tiene cráteres.
Un planeta con datos erróneos
Pese a que fue encontrado en 2024, los científicos observadores de Estados Unidos declararon que las mediciones iniciales son erróneas, por lo que pasó de tener una masa calculada de 5.26 veces nuestro hogar a tan solo 2.3 veces; sigue siendo más grande, pero no como se pensaba.
Asimismo, se conoció que su tiempo orbital es de 21 días y no 25; eso quiere decir que es un planeta cercano a su sol y que, teniendo en cuenta las características de su estrella central, está dentro de la zona de habitabilidad, por lo que agua podría desarrollarse si hay otras características que la favorezcan.
Los científicos deberán seguir trabajando para conocer si existe una atmósfera que permita el desarrollo de vida y tener en cuenta que las estrellas produce radiación.