Niños con cáncer.
Niños con cáncer y los desafíos para la ciencia médica.
AFP
7 Oct 2019 06:47 PM

¿Cómo está Colombia en sus políticas contra el cáncer?

La revista The Economist entregó cifras sobre el desempeño de los gobiernos de América Latina en atención al cáncer; ¿cómo le va a Colombia?
Santiago Ángel
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@santiagoangelp

Según el Centro Internacional de investigaciones sobre el Cáncer, que pertenece a Naciones Unidas, en toda América y el Caribe se presentan cada año 1,4 millones de casos de cáncer y 670.000 personas mueren como consecuencia de esa enfermedad, a la que han llamado la enfermedad de esta generación.

En Colombia las cifras no dejan de ser preocupantes. De acuerdo con el índice más reciente de Globocan, en 2018 se presentaron 101.893 nuevos casos, la mayoría, de mama en mujeres, seguido de próstata en hombres, y luego de colón, estómago y pulmón en ambos sexos. 46.057 personas murieron el año anterior producto del cáncer y 230.726 aún tenían la enfermedad luego de cinco años de ser diagnosticadas.

Todas estas cifras fueron analizadas con las de 12 países de la región por la revista The Economist, en un estudio en detalle, financiado por la multinacional Roche, que comparó los planes en política pública, la inversión de recursos, el número de especialistas, los modelos de gobierno, el acceso a tratamientos y medicamentos e, incluso, el acompañamiento psicológico y social a los pacientes y sus familiares.

Aunque al país no le fue mal en términos generales, el reto sigue siendo gigantesco. Para el 2017 en Colombia el cáncer fue la segunda causa de muerte con un lamentable porcentaje del 19,9 % del total de todas las muertes del país. Siete años atrás. en 2010, ese porcentaje se mantenía casi dos puntos abajo en 18,3 %, lo que quiere decir que, aunque no de forma pronunciada, en el país incrementaron las muertes por causa del cáncer, en vez de reducirse en su comparación con el número total de muertes por otras causas. En Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay y Uruguay, el cáncer se llevó el segundo lugar como fantasma de la muerte. En México fue el tercer lugar y en Chile el primero. En promedio la diversidad de esta enfermedad sigue siendo la segunda causa de muerte en toda América Latina por lo que las respuestas de los gobiernos son necesarias y urgentes.

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El informe señala que las cifras de incidencia, es decir la aparición de nuevos casos, en comparación con el resto del mundo es relativamente baja. En lo que falla la región en general es en el número de muertes. En países como Estados Unidos o varios de la Unión Europea los pacientes con cáncer tienen más probabilidades de sobrevivir que en América Latina, y la respuesta al porqué está en los modelos del sistema de salud, la desigualdad, y los problemas de acceso.

Mientras que en Colombia en una medición del 2010 al 2014, los pacientes con cáncer de mama tenían una probabilidad de sobrevivir cinco años luego del diagnóstico del 72 %, en Estados Unidos la cifra era del 90.2 % y en el Reino Unido del 85.6 %. En el caso de cáncer de colón en Colombia la posibilidad de ganarle la batalla a la enfermedad fue del 34.5 %, en Estados Unidos fue del 64.9 %, y en el Reino Unido del 60 %.

The Economist reconoció que en general la expansión del acceso ha mejorado para cubrir a poblaciones de bajos recursos económicos víctimas de la enfermedad. Ese es uno de los motivos de celebración para Colombia que con un sistema de salud garantista ha logrado asegurar para la mayoría de la población el acceso al tratamiento y las medicinas.

En el puntaje general del estudio sobre desempeño Colombia obtuvo el segundo puesto con 80.3. Solo Brasil le ganó al país en este indicador. Sucedió lo mismo en política y planeación. En cuidado y atención The Economist ubicó al país en el primer lugar de la tabla y solo se quedó abajo en sistema de salud y gobernanza en donde la calificación fue de 47.5 por debajo del promedio de 47.9.

Hay que planear

Otro de los asuntos evaluados es la necesidad de un plan nacional de cáncer en cada país que tenga claramente definidos sus objetivos para la prevención, la detección temprana, el diagnóstico, tratamiento y cuidado paliativo. Además, estos planes deben contar con la mirada y la participación de los pacientes, la asignación de responsabilidades y el monitoreo de los resultados.

Aunque Colombia cuenta con el plan, el país debe lograr una mejor articulación entre instituciones centrales como el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Cancerología y la Cuenta de Alto Costo.

Necesidad de prevención

En prevención, el asunto en el que más debe mejorar Colombia es en actividad física insuficiente. Las tablas de The Economist muestran que para el 2016 más del 40 % de la población no realizaba actividad física necesaria para llevar una vida saludable. Más del 20 % fumaba y cerca el 10 % sufría de obesidad. Todos estos son caminos claros para la aparición del cáncer. Las cifras más preocupantes en esa medición las tienen Brasil y Costa Rica.

El problema de los profesionales

Finalmente, otro de los estándares en los que el gobierno debe trabajar con rigurosidad es el del sistema de salud para los profesionales del sector. El país cuenta con menos de cinco oncólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que Uruguay tiene 35; Paraguay cerca de 20; México 15; Costa Rica 12; Brasil y Argentina entre 8 y 12; Ecuador 10; y Chile 7. El único país por debajo de Colombia es Panamá.

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En este ítem los médicos especialistas y organizaciones como la Asociación Nacional de Residentes se han quejado del modelo y exigen permanentemente reformas al sistema educativo y laboral que no han sido atendidas por el Gobierno. Una de las principales peticiones es que se corrija la deuda general del sector que se ha convertido en un ciclo en el que las aseguradoras no le pagan puntualmente a las clínicas y hospitales y estas a su vez empiezan a deberle a los médicos, especialistas, enfermeros, y trabajadores en general.

Aunque la política emblema del gobierno Duque es el saneamiento de las cuentas con el plan de pago del llamado Acuerdo de Punto Final, todos los días los médicos se quejan de atrasos en sus salarios y deudas de los operadores, además de falta de personal, largas jornadas laborales y dificultades de acceso a las residencias y especializaciones, entre otras cosas, por el costo elevado de las matrículas en las universidades privadas y la poca oferta en las públicas.

La FM habló con la directora del Fondo Nacional de Salud de Uruguay, Alicia Ferreira. Su país fue uno de los mejores evaluados en el informe y explicó que la principal diferencia es que en Uruguay los prestadores, son los mismos que atienden a los pacientes. Cosa contraria sucede en Colombia en donde las clínicas que atienden a los pacientes son en su mayoría contratadas por las aseguradoras pero no pertenecen a las EPS.

“Los prestadores en Uruguay son diferentes. Los propios prestadores son aseguradoras y prestadores. El paciente recibe una atención integral desde el nacimiento hasta la muerte, el afiliado se puede cambiar cada tres años de prestador, pero cada uno tiene su población y esa población que tiene que tratar con todas las prestaciones para el tratamiento, tiene derecho a un plan integral de atención en salud que tiene servicios asistenciales, estudios, tratamientos, cirugías, medicamentos, un listado enorme que todas las personas tienen derecho a recibir. Para los procedimientos y los medicamentos de alto costo y complejidad tenemos este fondo nacional de recursos que significa el cinco por ciento de gasto en salud, que en Uruguay es el 9.5 %. Y se destina es el único que puede comprar medicamentos de alto costo, incluyendo el cáncer. Si el laboratorio quiere vender medicamentos en Uruguay tiene que negociar con nostros”, dijo Ferreira.

Y agregó que en Uruguay no ha habido una política tan garantista de “todo cubierto” para los pacientes porque, en su opinión, ese sistema es inviable, pero aclaró que el éxito tiene que ver con voluntad política para invertir recursos públicos.

Mientras que en Colomba el gasto en salud es del 7,5 % del PIB con una población de 49 millones de habitantes, en Uruguay es del 9.5 % con tan solo tres millones.

Las conclusiones generales del informe dan cuenta de la necesidad de relacionar más a la ciudadanía y a las organizaciones de pacientes en el plan nacional de cáncer, una mayor articulación entre instituciones y menos burocracia, corregir las brechas en el sistema educativo para los profesionales del sector y estimular a los médicos para que se especialicen y haya más oncólogos. Por último, Colombia debe atacar con urgencia la prevención y detección de cáncer de mama, próstata, colon y pulmón para reducir la prevalencia y la muerte de pacientes en todas las regiones.