En 1956, tras la explosión que dejó más de 1.300 muertos y miles de damnificados en Cali, el Gobierno venezolano donó un edificio completo para albergar a quienes perdieron su hogar.
La medida incluye el cierre de los puntos de atención al público en todo el país, así como la indisponibilidad de la página web, la aplicación móvil y las líneas telefónicas.