El 30 de julio, su último día como presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa Barragán ofreció una rueda de prensa. Defendió su gestión, que provocó números rojos en la estatal y problemas reputacionales por los escándalos judiciales a su alrededor, y prometió que no saldría del país al dejar el cargo. Luego, acudió a la Fiscalía General de la Nación.
Roa se dirigió al búnker del organismo penal, en Bogotá, con carpetas y una intención clara: negociar. De acuerdo con fuentes del ente acusador, el ingeniero intenta conseguir un preacuerdo o un principio de oportunidad en el caso de violación de topes de la campaña de Gustavo Petro, en la que Roa fue gerente en 2022.
La Fiscalía le imputó en mayo, tras varios aplazamientos, el delito de violación de los límites de gastos en campañas electorales. La FM le consultó el jueves al defensor de Ricardo Roa, Juan David León, detalles sobre la cita del empresario en el búnker. "No tengo conocimiento sobre eso", respondió.
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