La más reciente encuesta de percepción ciudadana de 'Bogotá Cómo Vamos' reveló nuevos resultados en relación con la salud, educación, empleo, pobreza y seguridad. El informe detalla la realidad no solo de la capital de la República, sino el panorama comparativo con otras ciudades del país.
El estudio destaca que el 47% de los bogotanos se siente inseguro en la ciudad. No obstante, señala que en los últimos seis años la ciudadanía reporta ser más feliz y tolerante, aunque los niveles de confianza institucional y comunitaria registraron una caída.
La medición comenzó el año pasado y contó con 20.445 encuestas aplicadas entre octubre de 2025 y marzo de 2026, mediante entrevistas presenciales cara a cara en hogares de 32 ciudades y municipios.
En Bogotá, el reporte señala que uno de cada diez ciudadanos cree que la ciudad va por buen camino; sin embargo, dos de cada tres se sienten orgullosos y satisfechos de vivir en ella. Los jóvenes entre 18 y 25 años se muestran como los más optimistas, en contraste con las personas mayores de 55 años, quienes reportan los indicadores más bajos de optimismo.
“Los resultados de percepción envían un mensaje claro a quienes hoy aspiran a la Presidencia de la República: el país no puede seguir pensándose únicamente desde lo nacional; es indispensable comprender las realidades y necesidades que emergen desde lo local”, manifestó Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos.
Salud: una de las mayores preocupaciones
Según el estudio, solo uno de cada dos ciudadanos está satisfecho con los servicios de salud que recibió. El informe advierte que a medida que aumenta la edad de los usuarios crece el uso de los servicios médicos en la ciudad, pero disminuye la satisfacción, una tendencia asociada a la alta demanda de atención especializada entre la población de la tercera edad.
A nivel nacional, los mayores niveles de satisfacción con los servicios de salud se concentran en el oriente del país, liderados por Valledupar y el área metropolitana de Bucaramanga (que incluye a Floridablanca, Girón y Piedecuesta).
Educación
En el ámbito educativo, la mitad de los hogares encuestados no intentó acceder al sistema formal durante el último año. Entre quienes lo hicieron, uno de cada cinco enfrentó barreras de acceso. De acuerdo con el análisis del programa, las deficiencias en el Plan de Alimentación Escolar (PAE) y los problemas de infraestructura física son los factores que generan las mayores brechas por nivel socioeconómico.
Empleo
El 40% de los consultados percibe que encontrar trabajo es difícil, siendo las mujeres y los jóvenes los segmentos poblacionales más afectados por el desempleo y la informalidad.
Un dato llamativo del informe es que la Zona Bananera registra el mayor optimismo laboral del país, donde dos de cada tres personas consideran que es fácil conseguir empleo. En contraste, en ciudades como Cali, Armenia, Cúcuta, Yumbo e Ibagué, menos de uno de cada ocho habitantes comparte esa percepción positiva.
Pobreza y seguridad alimentaria
El 19% de la ciudadanía se autopercibe como pobre; un indicador en el que llama la atención que un tercio de quienes comparten esta percepción habita en sectores de estratos medios y altos. En el panorama de seguridad alimentaria, el estudio reveló que en el último mes algún integrante del hogar no pudo consumir las tres comidas diarias por falta de recursos; de este grupo, la mitad no se reconoce a sí mismo dentro de los índices de pobreza.
Seguridad
La seguridad se mantiene como el desafío principal en las agendas locales: uno de cada dos encuestados se siente inseguro en su ciudad (50%). Las mujeres, especialmente en los rangos de juventud, reportan los niveles más altos de desconfianza en el espacio público.
Los atracos callejeros y la drogadicción son las problemáticas más reportadas en los barrios de todas las regiones del país, seguidas por la operación de pandillas y el tráfico de estupefacientes local.
LA FM recorrió las calles de Bogotá y dialogó con los ciudadanos, quienes expresaron sus opiniones divididas frente a la realidad de la capital: "La verdad, yo sí soy feliz y trato de confiar en el otro", señaló un transeúnte. Por su parte, otra ciudadana manifestó una postura contraria: "Yo ya no confío en nadie, los índices de violencia se han incrementado en los barrios. Uno vive feliz aquí, pero hace falta mejorar urgentemente la seguridad".